Sí existe un futuro atractivo


Colombia era, hace 25 años, un país sumamente simple, era quizás el país más fácil de entender de América Latina, por su bajo nivel de complejidad; era un país cerrado, con dos partidos, dos clases sociales, una iglesia, un ejército, sin variables exógenas, porque aquí ni salía gente ni venía gente, y por eso se conformó una cultura en ese sentido, una manera de ser y de ver, de resistencia a las nuevas ideas, a las ideas foráneas, como si se le pudiera poner aduanas a las ideas para prohibirlas.

Pero Colombia saltó de ser un país rural, a ser urbano y moderno. Ha sido el país suramericano que más cambios ha registrado. Hoy es la tercera economía después de Brasil y México, somos más grandes que toda Centroamérica y el Caribe juntos, con trece fronteras, el más céntrico país de toda América y por eso podemos conmocionar a todo el mundo, pasamos de un bajo nivel de complejidad a uno de los más altos, y eso explica que no entendemos, en estricto sentido, en qué país vivimos.

Creo que la transición entre lo tradicional y lo moderno ocasionó esta crisis. La sociedad tradicional miraba hacia atrás, la moderna hacia delante. Nosotros estamos en ese camino, y me parece que lo importante es hacerle ver a los jóvenes colombianos que sí existe un futuro atractivo. Una sociedad sin futuro, se vuelve una sociedad sin esperanza. Si se tiene la sensación del ahora o nunca, o del sálvese quien pueda, habrá mas náufragos que botes salvavidas.

Se necesita más optimismo, más confianza, más esperanza. La gente que dice que este país está acabado, está equivocada. Los países no cambian, evolucionan. Yo soy optimista por naturaleza, soy optimista, además, por la vitalidad colombiana, porque Colombia se ha forjado en las dificultades, porque ha atravesado todas las pruebas, porque ha tenido todas las violencias y pobrezas, lo que nos ha hecho trabajadores, creativos, rebuscadores, activos, innovadores y vivos. Jamás olvidemos que, la pobreza ha sido la gran educadora del mundo.

Soy otro colombiano optimista, porque estamos en la cima, en la cresta de la ola. Colombia nunca había tenido tantos jóvenes como hoy y nunca volverá a tener tantos, pues comienza a descender el crecimiento de la población. Si, la mayor energía que se tiene en la vida es cuando se es joven, se estrenan hormonas, es cuando se tiene auge y creemos en nosotros.

Gracias a Dios aprendí desde muy joven, a entender la nueva economía, una nueva economía basada en el cerebro, y no en el músculo, donde los activos claves de las organizaciones son intelectuales y se concentran en el trabajador con talento y conocimiento.

Reafirmo mi compromiso con Colombia, un verdadero país donde quepamos todos, donde volvamos a practicar los valores humanos y el decoro entre personas; un país que integre una comunidad justa, activa y próspera donde la vida nos sea amable; los sueños posibles; el trabajo esforzado y perseverante, porque aquí hay espacio para la inventiva y la imaginación.

Atentamente,
Jorge Enrique Giraldo

Periódico El Colombiano
Opinión del Lector
Colombia, domingo 24 de febrero de 2002

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