Este artículo se publica con la intención de compartir una recopilación estudiantil que necesariamente está sujeta a correcciones ortográficas, gramaticales, de forma y de contenido. Por este motivo debe considerarse como material en proceso de elaboración, aún no terminado.
Paleoclimatología
RESÚMEN
El estudio del clima prevaleciente en aquellos días cuando la existencia del hombre no tenía mayores repercusiones en el panorama mundial, llamada paleoclimatología, es el tema de estudio de este articulo. Para determinar cuales eran las condiciones climáticas preponderantes en épocas remotas recurrimos al estudio del polen como mayor herramienta para descifrar los datos enterrados bajo metros de tierra y años de historia, también existen otros indicadores climáticos como son las extracciones de hielo, los fósiles de animales y plantas, y los sedimentos lacustres y oceánicos.
Por otra parte también existen los geoindicadores que son usados para determinar la magnitud de cambios de sistemas fluviales, costeros, desiertos, montañas, etc. Estos revelan las tendencias y condiciones del medio ambiente, la razón por la cual se dan estos cambios, la relación entre estos y las actividades humanas y los efectos ecológicos, económicos y de salud.
Para determinar paleotemperaturas se utiliza un método que emplea la relación aragonito-calcita, que se basa en la proporción aragonito-calcita en las conchas de los moluscos, esta relación es directamente proporcional a la temperatura e inversamente proporcional a la salinidad; y la relación magnesio-estroncio, en donde la cantidad de magnesio es las conchas marinas, disminuye al aumentar la temperatura, mientras que la cantidad de estroncio sustituido aumenta. Con la evaluación de estos dos parámetros se pueden inferir las paleotemperaturas y sus cambios a través de la historia.
A partir de estos estudios de paleotemperaturas, se presume que los cambios y fluctuaciones climáticas tienen dos factores que son condicionantes, estos son, la deriva continental que hace alusión a los factores paleogeográficos, los cambios latitudinales, formación de montañas, cambios del nivel del mar, configuración y orientación de las masas continentales y océanos; y la ciclicidad que se refiere a cambios en la composición de la atmósfera, y factores astronómicos tales como cambios en la radiación solar, en la inclinación del eje terrestre y la excentricidad de la órbita terrestre.
Para
completar el estudio, se presentan algunos
estudios de casos Colombianos y otros extranjeros
los cuales complementan el trabajo, pero hay que
tener muy en cuenta que todos los datos
recopilados son representativos solo de la zona
muestreada y de ninguna manera se deben presumir
como propios de todo el país, estos estudios se
refrieren a zonas muy limitadas debido a la
interacción tan estrecha entre la vegetación y
el clima, y a aspectos tan específicos como la
geomorfología del lugar y el tipo de suelo, solo
por nombrar algunos,
y no deben tomarse como globales.
INTRODUCCIÓN
El clima terrestre varía. El actual
difiere muchísimo del que dominaba hace 100
millones de años, cuando los dinosaurios
habitaban el planeta y las plantas tropicales
florecían a altas latitudes; difiere incluso de
lo que era hace 18000 años, cuando los hielos
cubrían una zona extensísima del hemisferio
Norte. Stephen
Scheneider (1987), afirma con seguridad, que el
clima continuará modificándose en el futuro.
En parte, la evolución se verá impulsada
por causas naturales, como las fluctuaciones en la
órbita terrestre.
Pero los cambios climáticos que
acontezcan, a diferencia de los registrados del
pasado, tendrán probablemente también una nueva
fuente: la actividad humana.
Desde una perspectiva paleoclimática, los
cambios en el clima son normales, y
hacen parte de la variabilidad natural del
planeta Tierra, relacionada a las interacciones
entre la atmósfera, océano y tierra, así como
los cambios en la cantidad de radiación solar que
llega a la misma.
La vegetación puede ser índice de
cambios de temperatura.
Los avances y retrocesos de las capas de
hielo en varias zonas se reflejan en
modificaciones de la cubierta forestal, denotadas
por los diferentes tipos de polen que se han
preservado. Los
anillos de crecimiento en antiguos troncos marcan
con claridad pasadas estaciones húmedas, secas,
frías y cálidas.
Para analizar los climas del pasado, con
frecuencia resulta de gran ayuda poder datar, con
bastante precisión, los diversos restos orgánicos.
En relación con esto, ha sido útil el método
de datación por el carbono 14.
También puede servir como criterio la
acumulación de sedimentos formados sobre lechos
de lagos en un clima estacional.
Se depositan capas finas y delgadas cuando
el lago está congelado, y capas más gruesas,
cuando los arroyos arrastran materiales sueltos
una vez producido el deshielo. Estos estratos alternados
indican estaciones y, quizá, ciclos más largos.
Un método de análisis de climas pretéritos se basa en que los mantos de hielo de Groenlandia y del Ártico consisten en acumulaciones anuales de nieve. Los científicos han desarrollado una técnica de perforación profunda para extraer testigos de hielo de los mantos, los que muestran acumulaciones anuales de nieve y aportan pistas sobre los climas de las regiones polares en épocas prehistóricas.
La reconstrucción paleoclimática se hace
difícil si se cuenta con estudios aislados, pues
no tiene sentido arrojar datos climáticos de una
época, sin tener en cuenta la flora y fauna de la
misma época, y sus mismos procesos geológicos
llevados acabo.
Es por tanto que se realizan estudios
paleoecológicos, los cuales ofrecen la
oportunidad de realizar hallazgos florísticos
importantes y descubrimientos en la historia de la
vegetación, además, aportan información clave
para ayudar en la reconstrucción de la dinámica
geomorfológica y el cambio climático global.
La importancia del conocimiento sobre el
cambio climático global, radica en que un rápido
cambio del clima, por ejemplo, variaciones de la
temperatura y la precipitación podrían amenazar
los ecosistemas naturales, la producción agrícola
y las características de la habitación humana;
las zonas costeras tendrían que enfrentarse a la
elevación del nivel del mar, como consecuencia de
la dilatación térmica de los océanos, la fusión
de los glaciares en las montañas y la posible
retracción del borde meridional del casquete de
Groenlandia.
(Los hielos aumentarían en los polos
porque los inviernos menos fríos, promoverían la
aparición de nevadas.)
El mayor nivel del mar, además de poner en
peligro poblaciones y ecosistemas costeros, podría
salar las reservas de aguas freáticas.
Muchos autores discuten si los datos
manejados son adecuados o si el calentamiento se
debe a cambios en la atmósfera. Pero hay acuerdo mayoritario
sobre la condición dominante en el clima futuro:
el calentamiento producido por la acumulación de
gases capaces de aprisionar el calor.
Son
muchas y devastadoras, las consecuencias
de un cambio climático global; pero a la vez son
muchas las incertidumbres porque no se pueden
hacer experimentos a escala de laboratorio que
predigan los cambios, sino que el experimento se
está realizando, un experimento geofísico obrado
por la humanidad en su propio planeta.
A pesar de la impotencia frente a tan
precario futuro,
todas estas incertidumbres sugieren que la
modelación matemática de los cambios climáticos
debería evaluarse y controlarse por estudios
paleoclimáticos, ya que si se examinan los
cambios ocurridos en el clima pasado, se podría
aprender mucho sobre los cambios potenciales del
clima futuro.
Esto significa un gran adelanto, pues desde
ya se puede pensar cuáles podrían ser los
cambios y cómo podría la humanidad evitar o
amortiguar de la mejor manera los efectos
desfavorables.
En las siguientes páginas se encontrará una recopilación de los principales conceptos sobre la paleoclimatología, y los indicadores fundamentales que han ayudado durante años a reconstruir el clima pasado. Además se presentan estudios de caso internacionales y nacionales en los que se resume análisis paleoclimáticos de gran interés.
PALEOCLIMATOLOGÍA
La palabra paleoclimatología se deriva de
la raíz griega “paleo” que significa
“antiguo”, y del término clima.
Por tanto es el estudio del clima pasado. Así mismo, el paleoclima es el
clima que existió antes de que los seres humanos
empezaran a hacer mediciones instrumentales de
temperatura, precipitación, presión, velocidad y
dirección del viento, etc.
En
éstos términos, los paleoclimatólogos no poseen
ni trabajan con datos medidos instrumentalmente,
sino que se basan en los llamados “proxy” o
indicadores naturales, para INFERIR como fueron
las condiciones climáticas en el pasado y los
procesos de cambio de las mismas.
Los
cambios climáticos provocaron, evidentemente,
modificaciones importantes en los sedimentos, en
la flora y en la fauna, que ahora se encuentran
fosilizados, los cuales han quedado como
documentos que atestiguan los cambios climáticos.
Los
indicadores naturales (proxy), son registros
naturales de la variabilidad climática, los
cuales se pueden obtener de los anillos del tallo
de los árboles, de extracciones de hielo (ice
cores); de polen fosilizado, sedimentos oceánicos,
del coral y fósiles.
También existe otro tipo de indicadores,
denominados geoindicadores, que son ayudados por
satélites, GPS e instrumentos para realizar
mediciones sobre los cambios en los procesos geológicos.
Extracciones de hielo
El hielo localizado en altas montaña y en
las regiones polares, se ha acumulado capa sobre
capa por muchos siglos.
Los paleoclimatólogos perforan el hielo
profundo y muestrean los llamados
“núcleos o testigos de hielo”.
Estos núcleos contienen polvo, burbujas de
aire o isótopos de oxígeno, que son usados para
interpretar el clima pasado, del área donde fue
recogida la muestra. Además, contienen registros de
composición paleoatmosférica, incluyendo
concentraciones de gases traza, impurezas químicas
de origen terrestre y marino, isótopos cosmogénicos,
y aerosoles de origen volcánico, humano y de
desiertos.
Sedimentos lacustres y
oceánicos
Los paleoclimatólogos perforan el fondo
de cuencas para obtener núcleos o testigos de
sedimento, los cuales consisten en materiales
producidos en el océano o lagos, o que fueron
arrastrados de suelos cercanos.
Los sedimentos son importantes porque
estos preservan microfósiles y compuestos químicos,
que son usados para interpretar e inferir sobre el
paleoclima.
Aquellos sedimentos depositados en
determinadas condiciones de clima (temperatura,
humedad, etc.) formaron rocas, tales como
carbonatos, evaporitas, capas rojas y carbones,
que también son usados como elementos para la
reconstrucción del clima.
a.
Evaporitas
Se
formaron por depósitos salinos cuando por
evaporación las sales disueltas en el agua del
mar o en lagos salados, sobrepasaron su punto de
saturación.
El
orden de depósito de las sales formadas, y su
composición depende de la temperatura del agua y
del contenido de iones.
Las
evaporitas se depositaron siempre en climas cálidos
y secos; y actualmente su formación a gran escala
no es común.
Según varios autores, la relación con
altas temperaturas, señala que
las
aguas oceánicas durante los periodos no glaciares
fueron probable y sustancialmente mas altas que en
la actualidad.
Esto significa que la tasa de evaporación
y depositación de las sales fue más alta en esas
épocas que en la actualidad.
b.
Capas rojas
Son
el resultado de la erosión de los macizos montañosos,
como consecuencia de procesos orogénicos; se
presentan en forma de areniscas de color rojo, por
la presencia de óxidos férricos.
De
acuerdo con Von Houten (1964), las capas rojas son
sedimentos depositados en condiciones oxidantes
correspondientes a medios no marinos,
principalmente, donde las plantas crecen
dispersas. Además,
para su formación prevalecen los climas templados
o cálidos, y bajo condiciones áridas.
Estos climas en las áreas de depósito, se
deducen a partir de la asociación de otras rocas
y de la flora que prevaleció en las antiguas
condiciones.
c.
Paleosuelos
La
estructura del suelo, está influenciada por las
condiciones climáticas, por eso, cuando hay un
cambio climático, que provoca una ruptura en el
equilibrio ambiental, puede por ejemplo,
desaparecer el bosque protector y el suelo se
degrada.
Las
series estratigráficas proporcionan datos
importantes del clima, en la época en que se formó
el suelo. En
climas secos y áridos, el carbonato de calcio
precipita en varios niveles formando costras calcáreas.
En cambio en climas cálidos y húmedos,
cuando el subsuelo está formado por rocas plutónicas
(y prospera una selva tropical), los compuestos
solubles resultantes de la meteorización son
arrastrados (Ca, Mg, Na, K) por escorrentía
superficial, quedando una fase de color rojo,
formada por hidróxidos de hierro y aluminio, caolín
y cuarzo, que constituyen las lateritas.
Volviendo
al caso de la desaparición del bosque, si se
observaran las series estratigráficas de su
suelo, las lateritas habrían desaparecido
quedando solo la costra ferruginosa; indicando así
un cambio climático que provocó la desaparición
del bosque y la formación laterítica.
d.
Carbones
Los
carbones carboníferos se formaron en llanuras de
inundación, en ambientes límnicos, en ambientes
deltáicos, en estrechas cuencas costeras y en
llanuras expuestas tras una abrupta regresión
marina, y por acumulación de restos vegetales en
zonas pantanosas.
Como se ve, todos estos medios sugieren
condiciones de clima débilmente húmedos.
Por esta razón, el carbón es un buen
indicador de humedad del clima de la época en que
se formaron las turberas y carbones.
e.
Carbonatos
Su
formación está relacionada con la temperatura
del mar. Al
aumentar ésta, la solubilidad de las sales
decrece y por tanto incrementa su depositación.
Por lo tanto, los carbonatos pueden
considerarse como indicadores de climas cálidos
tropicales o subtropicales.
f.
Dunas
Las
dunas fósiles están formadas por areniscas
redondeadas y pulimentadas por efecto de su
arrastre por el viento; que en muchas ocasiones
permite determinar la dirección del viento
dominante en la época de su formación.
Además son indicadores climáticos, puesto
que siempre se localizan en zonas desérticas,
desprovistas de vegetación donde los vientos
soplan en dirección constante.
Fósiles
Los seres vivos han estado siempre ligados
a determinados ambientes ecológicos, de forma que
al sufrir alteraciones sensibles, se produce su
emigración a los ambientes más favorables o, si
esto no
es posible, se extinguen.
Por eso, un cambio de fauna significativo,
suele ser consecuencia de un cambio ambiental
importante que refleja un cambio climático
correlativo.
Entre los grupos biológicos marinos, se
estudia el plancton, sobre todo los foraníferos,
también se estudian los corales y en menor grado
los moluscos.
Referente a la fauna continental se
estudian los reptiles y mamíferos; y por otra
parte, de la flora se estudian los granos de polen
y las esporas.
a.
Foraníferos
Estos
no toleran grandes cambios de temperatura ni de
densidad del agua del mar.
Ciertas especies son características de
los mares fríos, mientras que otras lo son de los
cálidos. Así,
en un sondeo, por la presencia de una u otras
especies, se pueden detectar los cambios climáticos
acontecidos durante el tiempo que representa la
profundidad del sondeo.
b.
Coral
El
coral es construido a partir de carbonato de
calcio, mineral extraído de las calizas.
El carbonato de calcio contiene oxígeno,
isótopos de oxígeno y trazas metálicas; que
pueden ser usadas para determinar la temperatura
del agua, en la que el coral creció. Estos registros de temperatura
son usados para reconstruir el clima durante el
periodo de tiempo o de vida del coral.
Los
corales se desarrollan en las temperaturas medias
del mar superiores a los 22°C y aguas bien
iluminadas, limpias y transparentes.
Por estas condiciones ecológicas tan
estrictas la presencia de arrecifes en una serie
etratigráfica, constituye uno de los indicios más
seguros de existencia de mares cálidos en épocas
pretéritas.
c.
Moluscos
Algunos
de las especies, como los Pelecípodos, al
ser organismos sedentarios, proporcionan datos mas
seguros con relación a la temperatura del agua
del mar. Así,
diferentes especies son tanto, de mares cálidos,
como fríos; que al experimentar cambios
significativos en la temperatura del agua marina,
desaparecen estrictamente ya que su capacidad móvil
es bastante lenta para emigrar a mejores
condiciones.
d.
Reptiles
Son
animales ectotérmicos, es decir, que su
temperatura corporal depende del medio ambiente,
por lo que sus posibilidades de supervivencia son
limitadas. Los actuales, no soportan
temperaturas próximas a los 40°C y cuando ésta
desciende por debajo de los 10°C, entran en un
letargo que, evidentemente ha de ser limitado en
el tiempo, y mueren a temperatura próxima a los 2°C.
Por esta circunstancia, suponiendo que los
reptiles de épocas remotas tuviesen las mismas
limitaciones, su preponderancia durante el
mesozoico indica que en esta época, la
temperatura ambiental fue más propicia para el
desarrollo de estos vertebrados.
e.
Mamíferos
Son
muy difíciles de interpretar, desde un punto de
vista climático, pues cuando sólo se conocen sus
esqueletos, no es fácil deducir el ambiente en
que vivieron, y mucho menos el clima de entonces,
salvo algunos casos especiales, como roedores y
undulados estos se consideran características de
ambientes ecológicos definidos y para el mioceno
se han realizado estudios estadísticos de fósiles,
que revelan un cambio climático de bosque a
sabana y de húmedo a seco.
f.
Flora
La
flora es especialmente sensible a los cambios climáticos,
por razón de su dependencia del suelo y de las
condiciones de humedad y temperatura, que son
necesarias para su desarrollo.
Por estas razones son buenos indicadores
climáticos, y sus fósiles se utilizan con éxito
para caracterizar el clima de una determinada época
geológica.
- Polen Fosilizado: Las especies
vegetales se distinguen por la morfología
y
fisonomía de sus hojas, tallos y estructuras en
general, frutos y flores.
Pero
los paleoclimatólogos las diferencian por sus
granos de polen, ya que cada especie y genero
vegetal produce granos de polen con características
muy diferentes.
Los
granos de polen son muy bien preservados en las
capas de sedimentos que se forman en el fondo de
estanques, lagos y océanos; y los análisis que
se le hacen en cada capa de sedimento, revela que
clase de vegetación predominó en el tiempo en
que el depósito se formó.
Los
paleoclimatólogos, o mas exactamente los palinólogos
(los expertos en lecturas de polen) hacen
inferencias sobre el clima pasado, basados en los
tipos de plantas encontradas en cada capa de
sedimento.
Por
ejemplo, en regiones de clima templado, los árboles
generalmente producen un anillo durante el año,
revelando así, las condiciones climáticas que
prevalecen durante cada año en la zona de vida de
los respectivos árboles.
Geoindicadores
Otra manera de interpretar y reconstruir
el paleoambiente, se realiza con los
geoindicadores.
Estas son medidas de la magnitud,
frecuencia, proporción y tendencias de los
procesos geológicos que ocurren en el planeta
tierra.
Los geoindicadores se usan para monitorear
y determinar la magnitud de cambios de sistemas
fluviales, costeros, desiertos, montañas, etc.
Además revelan lo que sucede en el medio
ambiente (condiciones y tendencias); por qué
sucede (causas y enlaces entre las actividades
humanas y el ambiente) y por que es significante
(efectos ecológicos, económicos y de salud).
A través de una investigación del
pasado, con ayuda de los proxy mencionados en los
párrafos anteriores, y los geoindicadores, se
establecen fundamentos para inferir los
cambios climáticos actuales y del futuro.
Uno de los geoindicadores usados (entre
muchos) son las fluctuaciones glaciares.
Éste, por ejemplo mide el movimiento del
glaciar, la longitud y el volumen; los cuales
pueden causar efectos significativos en el
ambiente, por ejemplo, el descongelamiento puede
causar inundaciones catastróficas.
Como se ha podido apreciar, los
indicadores naturales (o proxy data) pueden ser
usados para extender los registros climáticos y
evaluar así, el calentamiento del globo en los últimos
140 años.
El calentamiento global durante el siglo
XX, es atribuido, por muchos científicos, al
efecto invernadero causado por las actividades
antrópicas.
Otros sugieren que existen otros factores
responsables del mismo, así como cambios
naturales en el número y tamaño de erupciones
volcánicas o el incremento de la radiación
solar. Éste
último punto de vista es el tomado por
paleoclimatólogos, los cuales suministran
información sobre estos cambios del ambiente a
largo plazo, que quizás son la causa fundamental
de los cambios climáticos durante años.
Desde esta perspectiva, los cambios en el
clima son normales y hacen parte de la
variabilidad natural de la tierra, pues están
relacionados con las interacciones en la atmósfera,
el océano y el suelo, así como la cantidad de
radiación solar que llega a la tierra.
Los
isótopos estables del oxígeno O16 y O18,
como se mencionó anteriormente son herramientas
útiles para interpretar el clima pasado.
La
proporción de estos dos isótopos en el agua
dulce y, en el carbonato de calcio de las conchas
de animales marinos es muy distinta, y depende
directamente de la temperatura del agua.
Niggli,
demostró que en el agua dulce, la proporción O16
- O18 es constante e igual a 0.002,
mientras que la variación de esta proporción en
los carbonatos marinos, es del orden de 0.16% por
cada 10oC de temperatura.
En
los mares cálidos, las conchas de los moluscos
tienen mayor proporción de argonito que en los
mares fríos, en cambio, el aumento de salinidad
produce el efecto contrario.
En consecuencia la proporción
aragonito-calcita en las conchas de los moluscos,
resulta ser directamente proporcional a la
temperatura e inversamente proporcional a la
salinidad, lo cual proporciona un importante
indicador paleoclimático.
Sin
embargo, como en el agua de mar la salinidad
aumenta con la temperatura, ambos efectos se
contrarrestaron en cierto grado, y es conveniente
contrastar los resultados obtenidos por este método,
con la temperatura calculada por la dosificación
de isótopos de oxígeno.
La
cantidad de magnesio es las conchas marinas,
disminuye al aumentar la temperatura, mientras que
la cantidad de estroncio sustituido aumenta.
También
influyen las variaciones de concentración del
magnesio y del estroncio en el agua de mar, que
depende de la salinidad.
La proporción de estroncio aumenta con la
concentración de estos iones en el agua; en
cambio para el magnesio parece que no existe
relación apreciable.
A
partir de estudios e investigaciones realizadas en
el tema de los cambios y fluctuaciones climáticas,
varios autores coinciden en afirmar que hay dos
factores que condicionan los climas del pasado,
estos son:
-
La derivada continental.
-
La ciclicidad.
La
derivada continental hace alusión a los factores
paleogeográficos, los cambios latitudinales,
formación de montañas, cambios del nivel del
mar, configuración y orientación de las masas
continentales y océanos.
La
ciclicidad se refiere a cambios en la composición
de la atmósfera, y factores astronómicos tales
como cambios en la radiación solar, en la
inclinación del eje terrestre y la excentricidad
de la órbita terrestre.
ê
ELEVACIÓN
DE CADENAS MONTAÑOSAS
Este
proceso es el resultado directo del movimiento de
placas, y su influencia en el clima viene por
diversas vías, descenso de temperatura con la
altitud, la humedad en la parte donde incide el
viento es mayor que en la contraria, la cual llega
a ser árida.
ê
CAMBIOS
EN EL NIVEL DEL MAR
Las
regresiones marinas en las márgenes continentales
han sido consecuencias de la movilidad de los
continentes, los choques entre placas y la elevación
en situación de compresión que provocan la
elevación de los márgenes continentales.
En
la etapa de distensión junto a la erosión se
pueden favorecer situaciones de arrasamiento o
hundimiento de los márgenes continentales y la
trasgresión, que pueden ser factores dominantes
en cambios climáticos.
ê
LA
DISTRIBUCIÓN CONTINENTAL Y OCEÁNICA
Es
bien conocida actualmente, la existencia de
corrientes de vientos y oceánicas que están
ligadas fuertemente al clima, responsables de la
distribución de lluvia y la temperatura según la
latitud. El
modelo de corrientes oceánicas y de vientos, está
controlado, no solo por la latitud, sino también
por la distribución continental, así como la
morfología de sus costas.
La
distribución en el pasado de los continentes no
ha sido la misma, incluso ha sido cambiante,
propiciando cambios climáticos a lo largo de la
historia geológica de la tierra, los mismos
cambios evidenciados con la ayuda de estudios
palinológicos y con la utilización de los
distintos indicadores.
ê
CICLICIDAD
Como
todos los parámetros astronómicos y orbitales
son cíclicos, y afectan el clima, en cuanto
controlan la cantidad de energía solar recibida
por la superficie, pueden quedar registradas en
los sedimentos.
De
hecho, el estudio de los ciclos sedimentarios periódicos
ponen de manifiesto la influencia de los parámetros
orbitales, teniendo siempre en cuenta que un ciclo
sedimentario es el registro estratigráfico
generado por un proceso que se repite en el
tiempo.
En la búsqueda bibliográfica realizada para el efecto de este trabajo, se encontraron muchos estudios, interpretaciones e inferencias sobre el paleoclíma de algunas regiones Colombianas, entre ellas la amazonia, la mayoría, lideradas por el paleontólogo holandés Thomas Van der Hammen, quien ha dedicado 50 años de su vida a la recolección y análisis de datos palinológicos de regiones Colombianas.
Asimismo,
la palinóloga Ligia Estela Urrego, de la
universidad Nacional, sede Medellín ha realizado
estudios de polen en diferentes regiones del país,
entre tantas se destaca el análisis palinológico
de sedimentos en sitios deferentes de Boca Chavica
en el Delta del Río San Juan, Pacífico
Colombiano. Donde
establece la secuencia de cambio de la vegetación
durante el Holoceno reciente, determinada
probablemente por procesos asociados a la dinámica
fluvio-marina.
El Clima Cambiante Del Planeta Tierra
Las pruebas circunstanciales del pasado
geológico e histórico apoyan una relación entre
el cambio climático y las fluctuaciones de los
gases de invernadero.
Cuando se formó el sistema solar, hace
4600 millones de años, la luminosidad solar era
alrededor de un 30% más débil que ahora.
Si la primitiva atmósfera terrestre
hubiera tenido la misma composición que ahora, un
sol débil habría promovido una tierra recubierta
de hielos hasta hace unos 2000 millones de años,
pero la superficie terrestre no se congeló.
Pese al sol débil y joven, la vida se
desarrolló y se formaron las rocas sedimentarias,
las cuales son testigos del pasado geológico e
histórico.
Para algunos investigadores, la primitiva
atmósfera alojaría 1000 veces más dióxido de
carbono que la actual, con lo que la débil
radiación se compensaría con el aprisionamiento
del calor por la atmósfera.
(A principios del siglo XIX, se reconoció
que el dióxido de carbono de la atmósfera producía
un efecto de invernadero.
Éste y otros gases de invernadero muestran
una relativa transparencia a la luz solar, pero
aprisionan eficazmente el calor al absorber la
radiación infrarroja de mayor longitud de onda
emitida por la tierra).
Se sugiere entonces, que un efecto de
invernadero intenso pudo haber sido causa del
calentamiento característico
de la Mesozoica, el cual ha sido probado
con las huellas fósiles de los dinosaurios que
sugieren una tierra con 10 o 15°C por encima de
la temperatura actual.
En aquella época (hace más de 100
millones de años), los continentes ocupaban
posiciones diferentes de las de hoy, alteraban la
circulación de los océanos y, quizás,
incrementaban el transporte de calor desde los trópicos
hasta las altas latitudes.
Una prueba directa que relaciona los gases
de invernadero con los cambios climáticos de la
edad del hielo la ofrecen las burbujas de las
antiguas nevadas que se acumularon para formar los
bancos de hielo.
En particular, se ha identificado la
composición atmosférica del pasado remoto,
durante los periodos de expansión y de retroceso
de los glaciares, gracias a un testigo de hielo
perforado por un grupo franco – soviético en la
estación antártica de Vostok.
Según Houghton y Woodwell (1989), el
testigo de Vostok medía 2000 metros de longitud,
suficiente para obtener muestras de hielo que se
remontaban a los últimos 160000 años.
Los datos obtenidos por medio del testigo
de hielo, revelan la correlación entre la
concentración de ciertos gases y la temperatura
de los últimos 160000 años.
Este testigo contiene burbujas de aire con
dióxido de carbono y metano que quedaron
aprisionadas a distintas profundidades (escala
superior) y, por tanto, en diferentes épocas
(escala inferior).
El gráfico de la página siguiente muestra
las relaciones.
Houghton y Woodwell (Ibíd.) también
mencionan que por métodos directos e
independientes se ha establecido que la
concentración de deuterio en el hielo constituye
un buen criterio para discernir la temperatura del
pasado; en la figura a se presenta esta
relación. Las
variaciones positivas de temperatura con respecto
a la media del periodo 1850 – 1980; indican un
clima más cálido que el presente, y las
negativas lo contrario.
La relación gráfica muestra como el
porcentaje de deuterio en el testigo Vostok está
directamente afectada por la temperatura, a
mayores temperaturas (variaciones positivas),
mayor porcentaje de deuterio.
Mas tradicional es el uso del isótopo de
oxígeno O18 para estimar la
temperatura. (Esto se ilustra en b; es casi
idéntica a la figura a).
Los datos muestran variaciones de
temperatura de hasta 10 grados.
Al igual que la anterior, porcentajes
mayores del isótopo de oxígeno, representan
mayores temperaturas.

Los datos de Vostok muestran también de
qué modo la concentración de gases atmosféricos
ha fluctuado con la temperatura a lo largo de ese
gran intervalo de tiempo:
cuanto más alta era la temperatura, tanto
mayor resultaba ser la concentración de dióxido
de carbono y viceversa.
(Ver figura c).
Cierto es que la correlación del dióxido
de carbono con la temperatura no establece si los
cambios en la composición atmosférica fueron la
causa de las tendencias al calentamiento y
enfriamiento, o si éstas produjeron aquellos.
Aunque el contenido de dióxido de carbono
sigue muy de cerca la evolución de la temperatura
durante los periodos de deshielo, queda rezagado
durante los periodos de enfriamiento.
A pesar de que hay estrecha relación
estadística entre el dióxido de carbono y las
temperaturas a lo largo del registro histórico,
las fluctuaciones térmicas son de 5 a 14 veces
mayores de lo que se espera dadas las propiedades
radiativas del dióxido de carbono.
Esta relación sugiere, aparte de los
cambios de la concentración de gases de
invernadero, que intervienen otros procesos que
refuerzan la respuesta; entre ellos, quizás, el
hielo marítimo y continental, las nubes o el
vapor de agua, que también absorben calor
radiante.
Otros datos de la muestra de Vostok
revelan que el metano sigue también el
comportamiento de la temperatura y el dióxido de
carbono. La
figura d, apoya la conclusión según la
cual los niveles de gases de invernadero guardan
una correlación positiva con la temperatura.
Durante el periodo interglacial en que se
encuentra el mundo actual, y el anterior, la
tierra alcanzó, en promedio, unos 5°C por encima
de la temperatura en el momento álgido de las
edades del hielo.
Al mismo tiempo la atmósfera contenía
alrededor de un 25% más de dióxido de carbono y
un 100% mas de metano que durante los períodos
glaciales. No
está claro si los gases de invernadero produjeron
los cambios climáticos, o viceversa.
Lo mas probable es que los periodos
glaciales vinieron inducidos por otros factores:
cambios en los parámetros orbitales de la
Tierra y dinámica interna de la acumulación y
retracción del hielo; ahora bien, los cambios
biológicos y las variaciones de la circulación
oceánica condicionan a su vez, el contenido de
gases traza en la atmósfera, ampliando las
oscilaciones climáticas.
Todo este análisis alrededor de los gases
de invernadero y las temperaturas, estimula a
aceptar que el calentamiento global ha sido
causado por el efecto de invernadero, pero
ciertamente no hay prueba definitiva.
Por un lado, en vez del calentamiento
continuo que cabría esperarse de una acumulación
continua de gases de invernadero, el registro
evidencia, según Schneider (1989), un rápido
calentamiento hasta el final de la II Guerra
Mundial, un ligero enfriamiento durante mediados
del decenio de 1970
y otro periodo de rápido calentamiento
desde entonces.
Al entrar en materia del calentamiento
global, es bien claro el hecho que causa éste
sobre los casquetes polares y los glaciales:
derretimiento y aumento del nivel del mar.
Los indicadores de los corales fósiles
revelan que el nivel del mar fue aproximadamente
seis metros más alto durante el último periodo
interglacial (hace unos 120000 años) de lo que es
ahora.
Los arrecifes de coral que se formaron
durante el periodo de aguas altas quedaron
abandonados por la posterior retirada de los
mismas, dejando plataformas fósiles.
El ascenso transitorio del nivel del mar
pudo haber sido producido por la fusión de la
capa de hielo de la Antártida occidental.
La perforación de la actual capa de hielo
podría proporcionar información útil.
Podría esperarse hallar una discontinuidad
en los depósitos de hielo anuales a una
profundidad correspondiente en un tiempo de 120000
años atrás. La naturaleza de la
discontinuidad podría servir de punto de
referencia para conocer la sucesión de
acontecimientos.
Simulaciones Paleoclimáticas
Dado un futuro climático tan incierto, es
difícil preparar a la sociedad humana para éste.
Es por esto que la posibilidad de predecir
dicho futuro con algún detalle sería de gran
ayuda; pero el problema radica en que, los
procesos que constituyen el clima planetario son
demasiado grandes y complicados para poder
reproducirlos físicamente en experimentos de
laboratorio.
Afortunadamente si pueden simularse matemáticamente
con la ayuda de un computador.
Se pueden idear expresiones matemáticas de
los principios físicos que gobiernan el sistema
Tierra – Océano – Atmósfera (conservación
de la energía, dinámica de Newton, etc.) y dejar
después que el computador calcule cómo
evoluciona el clima de acuerdo con tales leyes.
Para determinar el grado de acierto de la
simulación general y a largo plazo, Shcneider
dispone de un método:
“Comprobar la capacidad del modelo de
reproducir climas muy diferentes, de la Tierra
primitiva o incluso de otros planetas; lo que se
llamaría: Simulaciones Paleoclimáticas”.
John E. Kutzbach realizó una de las
simulaciones paleoclimáticas de mayor éxito de
entre las realizadas hasta la fecha. Éste pretendía explicar el
periodo más cálido de la reciente historia climática,
el llamado “óptimo climático”, que tuvo
lugar hace entre 9000 y 5000 años.
Durante ese intervalo, las temperaturas
estivales en los continentes septentrionales
superaban, en varios grados Celsius, las actuales
en África y Asia, y los monzones eran más
intensos, según las indicaciones de fósiles y de
otros datos geológicos.
La simulación de Kutzbach mostró que las
diferencias climáticas recibían explicación
mediante dos pequeñas diferencias en la órbita
terrestre: una
inclinación ligeramente mayor del eje de rotación
y la ocurrencia de máximo acercamiento al sol en
junio, y no en enero como ocurre ahora; lo que
habría aumentado la amplitud del ciclo estacional
en el hemisferio norte.
En estas circunstancias, hace 9000 años,
éste recibía aproximadamente un 5% más de energía
solar en verano y en torno a un 5% menos en
invierno de la que le llega ahora.
Como en verano la diferencia de temperatura
entre mares y tierras era mayor, la distribución
de vientos resultaba distinta y las lluvias monzónicas
adquirían mayor intensidad.
Hace aproximadamente 11000 años, la
Tierra acababa de pasar el último periodo
glacial. Parte
de la flora y fauna de climas más cálidos había
comenzado a retornar a las latitudes norte, sobre
todo en Europa occidental.
Luego, básicamente, colmó de nuevo el
enfriamiento de intensidad casi glacial, éste
periodo duró 1000 años, conocido como el
“Nuevo Dryas”.
Este enfriamiento alcanzó su máxima
intensidad en la región del atlántico norte,
específicamente en la costa oeste de Europa e
Inglaterra. Esta
configuración, según Schneider (1987), sugiere
una causa oceánica.
Algunos paleoclimatólogos defienden que,
paradójicamente, la razón del Nuevo Dryas fue la
rápida ruptura de los hielos en Europa y Norteamérica,
hace entre 12000 y 10000 años.
Esta ruptura habría arrojado una cantidad
apreciable de agua dulce en el Atlántico Norte.
Como esta se congela más fácilmente que
la salada, la intrusión de agua procedente de la
fusión de hielos pudo dar lugar a una amplia capa
de hielos sobre el océano que habría bloqueado
la rama septentrional de la corriente del golfo,
responsable del calentamiento del noroccidente
europeo.
Los mapas de distribución de temperatura
producidos por los modelos concuerdan con los
datos geológicos disponibles. Incluso, sugieren dónde deberían
hacer hincapié los paleoclimatólogos en su busca
de nuevos datos que contribuyan a reforzar la hipótesis
de los hielos marinos, así como los propios
modelos. Asimismo,
las predicciones podrían comprobarse analizando
polen fosilizado, para determinar que clase de
plantas florecían en la región durante el Nuevo
Dryas.
Estudio del polen en Colombia
Los paleoclimatólogos recurren al estudio
de polen de una zona particular para
correlacionarlo con el diagrama polínico general
de una región o país.
En Colombia, estos estudios normalmente se
correlacionan con el diagrama polínico general
de Colombia.
Cuando no existe correlación, es decir que
la palinoflora identificada no corresponde con los
parámetros del diagrama, los estudios se limitan
a detallar las variaciones que presenta la
palinoflora en los distintos mantos o capas
investigadas, tratando de interpretar los
resultados para determinar las posibles
variaciones ecológicas y climáticas que pudo
tener la región en cuestión, las cuales son
reflejadas por el tipo de flora y fauna
encontrados.
Esto último, fue el caso de la
Investigación Palinológica de la Formación Amagá
(Escobar y López, 1984), en el cual se presentan
los resultados de polen y esporas obtenidos de
muestras en la región La Clariata, Municipio de
Amagá, Departamento de Antioquia.
El análisis determinó la vegetación
predominante en cada capa de sedimentos; por
ejemplo, porcentajes altos de la especie Mauritia
(palma moriche), son el reflejo directo de un
ecosistema que presenta un área ricamente
turbosa, cubierta por lo tanto de vegetación
morichal, influenciada fuertemente por suelos que
estuvieron permanentemente inundados o con niveles
freáticos relativamente altos, dependientes de
cambios estacionales.
De esta forma se analizan todas las
muestras y llegan a inferir las condiciones
primitivas.
En ese estudio, de acuerdo con las
condiciones encontradas en los granos de polen y
esporas, los resultados indican que el piso medio
y la formación de sus carbones (Carbones de Amagá)
fueron depósitos en cuencas muy poco profundas,
con un relieve muy suave donde las olas marinas
influenciaron en la salinidad de los ríos
posiblemente muy adentro del continente; y de
clima tropical húmedo con fuerte precipitación.
Estos
estudios son usualmente utilizados por los palinólogos
colombianos y consisten en el análisis
cualitativo y cuantitativo de las especies de los
granos de polen, esporas, algas y otros restos orgánicos
mas pequeños hallados en la turba y en la
vegetación alrededor de la turbera.
Al
tomar una serie de muestras, se puede determinar
los cambios en su composición y en consecuencia
la historia de la cobertura vegetal en y alrededor
de la turbera y por lo tanto (indirectamente) la
historia del medio ambiente y el clima local.
Análisis
biológicos, pruebas químicas y físicas pueden
dar respuesta a nuestras preguntas, como la
determinación del componente minerogénico, la
determinación de la edad de las varias zonas de
la turba por medio del análisis del C14, la
estimación de paleotemperaturas por medio del análisis
de Deuterio.
El
contenido de Deuterio en la lluvia varía de
acuerdo a la temperatura predominante, pero si el
agua es utilizada por la planta y se incorpora en
organismos, el análisis puede producir la
paleotemperatura obtenida durante el crecimiento
de la planta.
Aunque la interpretación es complicada por
otros procesos que toman lugar, se espera que el método
produzca estimados confiables de
paleotemperaturas.
En
Colombia al norte de El Banco, el valle del bajo
Magdalena, se extiende para formar junto con los ríos
Cauca y san Jorge una de las mas grandes áreas
del mundo de sedimentación fluvial natural e
inundaciones ilimitadas.
La
cobertura vegetal en esta área depende de los
niveles de agua del río y del nivel freático.
Los bosques pueden crecer en los bancos
incluyendo especies como la Cecropia, Crotan,
Ficos e Inga y sobre las praderas crece
la palma Mauritia, Byrsonima y
Curatella. En y alrededor de las ciénagas
hay plantas acuáticas y de pantano, cerca de las
orillas crece el jacinto de agua y hiervas medio
flotantes enraizadas (praderas flotantes).
Este conjunto de vegetación sube y baja en
cierto modo con el nivel del agua y crea una
especie de capa flotante de turba, en donde esta
capa es bastante espesa (o toca el fondo), árboles
como el Cecropia peden crecer encima.
En
un muestreo se encontraron capas de arena, arcilla
y una capa turbosa, en esta ultima capa se
hallaron muestra de gramíneas, hiervas, jacintos
de agua, Cecropia, y Byrsonima, en
la capa de arena y arcilla se encontró polen de
árboles. Esta
sucesión puede ser explicada asumiendo que
periodos con un promedio mayor del nivel de agua
alternaban con periodos de niveles mas bajos.
Cuando
el nivel del agua es bajo y las lagunas son poco
profundas, la vegetación flotante puede
extenderse, la pradera flotante se establecerá en
el fondo para formar capas turbosas.
Al mismo tiempo los arbustos de sabana y Cecropia
también invadirían desde la rivera. Al regreso a
una situación con niveles mayores de agua la capa
de turba se cubrirá con arcilla y la vegetación
del pantano se reducirá a orillas del pantano.
Ya
que el nivel de agua y la duración de la inundación
están determinados por la lluvia en la región,
esta secuencia produce información con respecto a
la tasa de cambio de la precipitación en esta área.
Entre
los años 1230 y 1470 A.C, inmensas áreas de los
lagos estuvieron cubiertas por jacintos de agua y
praderas flotantes, los niveles del agua fueron
bajos, de modo que el promedio de precipitación
de lluvia anual en la cordillera debe también
haber sido bajo.
Esto se confirma por la fechación de
sedimentos lacustres de la laguna de la Herrera a
2250 m de altitud sobre el altiplano de Bogotá
las cuales están fechadas 1250 y 1370 A.C que
indican la prevalencia de bajos niveles en la
laguna en ese momento.
Además
de los periodos secos ya mencionados hubo fases
marcadamente secas entre 2600-2000 A.P (antes del
presente, tómese el presente como el año 1950),
4100-3800 A.P, 4700 A.P, 5500-7000 A.P.
La tasa de precipitación vario
considerablemente, una tasa alta poco usual fue
registrada para 5500-4700 A.P entre 14 y 15 mm al
año.
Los
datos combinados indican que en promedio, durante
los pasados 500 años una cantidad muy grande de
arena y arcilla fue depositada en las ciénagas,
esta gran cantidad parece estar relacionada con
una precipitación efectiva relativamente alta
combinada con un aumento de la deforestación y
erosión del suelo.
Resumiendo
la evidencia del Bajo Magdalena, se concluye que
este es un geosistema muy dinámico y complejo,
sujeto a constante cambio y que su dinamismo
refleja los procesos y sucesos que ocurren en el
geosistema andino.
Para
comprender la historia del clima y la
vegetación del amazonas hay que situarse en el
contexto de las áreas que la rodean: las sabanas,
el bosque se sabana y las montañas andinas al
occidente de la misma. Los movimientos del límite
del bosque tropical y la sabana parecen haber
jugado un papel muy importante en la historia del
amazonas.
En la amazonia los árboles caducifolios
pueden aumentar donde la precipitación es baja
(menor de 2000 mm).
En esta zona de baja precipitación pueden
darse pequeñas áreas de sabana.
La actual distribución de la precipitación
no es uniforme, pero existen centros de
precipitación más alta.
El crecimiento de árboles llega a ser casi
imposible por debajo de una precipitación de 500
mm (solo se alcanza este extremo en Perú).
Cuando se habla de cambios climáticos en
el Amazonas, será claro que los cambios en la
precipitación que resultan en cambios en los
tipos de vegetación, pueden ser fácilmente
detectables en los diagramas de polen.
Los cambios de temperatura, sin embargo son
difíciles de descubrir
ya que especies indicativas de temperaturas
mas bajas están creciendo 1000 metros mas arriba
en los Andes; esto significa que en la tierra baja
central los cambios de temperatura que no excedan
los 6oC probablemente no serán
detectables.
El registro más amplio y conclusivo de la
evidencia palinológica sobre el cambio climático
en el Amazonas se realizó en Carajás, Brasil
oriental. El
diagrama de polen del estudio del clima y vegetación
en la Amazonía se muestra en la figura 1. Éste muestra la alternación
de periodos con vegetación dominante de bosque y
de sabana. Tres
periodos muestran vegetación dominante típica de
sabana con Graminae (hierbas), Cuphea,
Borrería, Compositae, etc.
El lago Carajás se seco alrededor de 22000
A.P, y la sedimentación se detuvo por un tiempo,
cuando el lago comenzó a aumentar de nivel
alrededor de 13000 – 14000 A.P había
predominancia de vegetación de sabana y fue
solamente alrededor de 1000 A.P que fue
reemplazada por bosque; durante el Holoceno
predominaba la vegetación de pastos y con
abundantes fuegos (carbón vegetal en el
sedimento), esta tendencia culminó alrededor de
6000 A.P; pero no hay aumento de Cuphea, Borrería,
Compositae, posiblemente debido a un periodo
mas seco con aumento considerable de incendios
inducidos por acción humana.

Figura 1. Diagrama de polen de la sección del Lago Carajás
Cambio Climático En El Norte De Los Andes
Es de gran importancia para nosotros el último
ciclo interglacial-glacial-interglacial.
El clima y la vegetación del norte de los
Andes, durante el último interglacial y la mayor
parte del glacial temprano (120000 – 80000 A.P)
no fue muy diferente al actual, esto cambió en el
Pleniglacial del último periodo glacial.
Los cambios ocurridos en estas épocas se
muestran a continuación:
Pleniglacial bajo: fase inicial de
temperatura mínima (70000 A.P)
Pleniglacial medio: un poco menos frío (
60000-26000 A.P)
Pleniglacial superior: máximo del último
glacial, temperatura mínima (60000-14000 A.P)
Tardiglacial: transición desde el último
glacial hasta el actual interglacial, el Holoceno
(10000 A.P hasta el presente)
En el interglacial (Holoceno, los últimos
10000 años), como se observa en la figura 2, el
limite del bosque era de aproximadamente 3500 m
sobre el nivel del mar, los glaciares estaban a
4800 m, la zona de páramo tenia una amplitud
promedio de 1300 m y una precipitación promedio
como la actual.
Durante el Pleniglacial superior el limite
altitudinal del bosque era tan bajo como 2000 m,
los glaciares llegaban casi a 3800 m, las zonas de
páramos tenía una amplitud de 1800 m y la
precipitación promedio era aproximadamente la
mitad del actual, las temperaturas anuales
promedio eran de 6 a 8°C más bajas.
En el peniglacial medio el bosque llegaba
2500 m, el glacial hasta 3000 m, la amplitud del páramo
era de 500 m, se presentaron precipitaciones
mayores y las temperaturas variaban entre 4 y 6°C
más bajas que hoy en día.
La secuencia del norte de los andes está
claramente relacionada con el desarrollo global
del clima glacial – interglacial- .
En un estudio palinológico hecho en
Brasil se encontraron indicios de que alrededor de
40000-14000 A.P los interiores tropicales de los
Andes se encontraban 1000 m por debajo de lo que
están hoy en día.
Con esto se infiere que la temperatura
estuvo 6oC mas debajo de lo que es
actualmente.
Alrededor de 18000 A.P la temperatura del
mar era 1-2oC mas bajos, a 1500 m.s.n.m
era 8oC mas bajos y a 3000 m.s.n.m
eran 8oC.
Lo que indica que el gradiente de
temperatura estaba mas empinado que hoy en día.
(Temperatura del mar > temperatura del
continente)
Hacia 2100-14000 A.P había
precipitaciones mas bajas, clima mas seco,
temperaturas alrededor de 2-6oC mas
bajas que hoy.
En la transición del Tardigalcial (13000
A.P) y el Holoceno (10000 A.P) las temperaturas
aumentan.
Las fluctuaciones de precipitación de
lluvias están registradas como fluctuaciones de
los niveles de los lagos andinos. En el valle tropical del bajo
Magdalena, las fluctuaciones de lluvia están
registradas por los bajos niveles del río y la
extensión de las capas turbosas en las áreas
pantanosas.
Desde el Holoceno hasta la actualidad se
han presentado grandes fluctuaciones de
temperatura y precipitación, lo cual se comprobó
en el casquete glacial Quelccaya en Perú, que
mostró periodos mas secos de precipitación mas
baja en forma de nieve entre 1380-1340 A.P y
700-750 A.P que corresponden con los periodos
secos de los niveles de río Magdalena, Cauca y
San Jorge.

Figura 2. Limites altitudinales de los glaciares, bosques y páramos en el Holoceno y pleniglacial superior y medio.
Hace
cerca de 70.000 años A.P, durante el
“periglacial bajo” del último periodo
glacial, después de una fase de temperatura mínima,
se presenta un descenso significativo de
temperatura, seguido por secuencias de fases
alternadas de climas más cálidos; que se
evidencia por la extensión de la vegetación de
subpáramo o de bosque alto andino, y por
secuencias de climas mas fríos, reconocidos por
la presencia de vegetación propia del páramo o
subpáramo.
Entre
los 6.000 a 26.000 años A.P, durante el
“periglacial medio” el clima se vuelve menos
frío, y alrededor de los 30.000 años A.P. se
seca el gran lago pleistocénico que cubría el
altiplano de Bogotá, a causa de la reducción de
la precipitación anual.
Luego
en el periodo “periglacial superior”, el clima
se torna considerablemente frío, desciende el
nivel de las aguas de las lagunas llegando a
dominar la vegetación de páramo.
El límite altitudinal del bosque se
extiende en las partes bajas hasta los 200 m.s.n.m
y el de los glaciares hasta los 3800 m.s.n.m,
conformando una vegetación de páramo seco, con
precipitaciones menores que las actuales, y
temperaturas de 6-8oC mas bajas que las
del presente.
Los
cambios climáticos en los andes fueron vitales
para la supervivencia de megafauna, ya que la gran
área abierta del altiplano oriental y valles
interandinos, favoreció su abundancia y su libre
movimiento, siendo el blanco de cacería de
paleoindios.
Mas
tarde, durante el tardiglacial (14000 a 10000 años
A.P) el clima se torna más húmedo y cálido, las
áreas se vegetación abierta y seca del altiplano
y valles interandinos se minimizan y se separan
por un bosque montano. Esta reducción del hábitat
de la fauna condujo a su aislamiento y extinción,
fenómeno agudizado por la caza de paleoindios.
En
los andes, el holoceno data de hace
aproximadamente 10000 años A.P, con un clima muy
similar al actual, aunque con menores
fluctuaciones de temperatura y precipitación de
lluvias. Estas
fluctuaciones y cambios climáticos provocan la
desecación de pequeños y poco profundos lagos
del altiplano, dando como resultado la invasión
de estas regiones por bosque, aunque las zonas
pantanosas, permanecían abiertas.
Alrededor
de los 7000-1000 años A.P, se evidencian
descensos y ascensos del bosque (sobrepasando la
cota 3000), producto de las fluctuaciones climáticas;
a partir de los 1000 años se evidencia un
descenso en las temperaturas medias anuales, los
pantanos toman el lugar de la antigua laguna y el
bosque desciende casi hasta el nivel existente
actualmente.
Como se ha podido evidenciar, la mayor parte de las áreas de los altos andes provistas del ecosistema páramo, estuvieron debajo de los hielos glaciares durante el pleistoceno y la vegetación de páramo cubría un área más grande que la existente en la actualidad; en los flancos y valles interandinos por encima de los 2000 m.s.n.m.
Conclusiones
ê
Los
diferentes cambios climáticos ocurridos a lo
largo de la historia están fielmente consignados
en los paleoregistros, encontrados en fósiles
(marinos, de animales, de plantas, etc.), en las
evidencias geológicas.
Para poder acceder a la información
contenida en estos registros históricos es
importante hacer un buen análisis de los lugares
propicios para extraer muestras, y con ellas hacer
el ensayo de laboratorio indicado para obtener la
mejor y mayor información posible, después de
estos procedimientos técnicos es importante
recurrir al conocimiento en el área de polen y de
la autoecologia de las especies de un profesional
con gran experiencia en el tema y que realice un
análisis de los datos obtenidos para inferir las
paleotemperaturas, precipitación promedio, y demás
características ambientales de aquella época.
ê
Para
el análisis del clima se elaboran modelos matemáticos
que ayuden a predecir el clima futuro basándose
en el clima pasado, sin embargo estos modelos están
en pleno desarrollo y no son lo suficientemente
confiables como para hacer predicciones certeras,
por lo tanto los modelos climáticos no producen
predicciones definitivas acerca de lo que el
futuro nos deparará; se limitan a fabricar una
bola de cristal sucia donde pueden vislumbrarse
cierto número
de posibilidades. Con ello plantean un dilema:
hemos de decidir hasta cuando continuar limpiando
el cristal antes de tomar medidas relacionadas con
lo que nos parece ver en su interior.
ê
Los
estudios palinológicos hechos en Colombia se
enfocaban principalmente en la búsqueda de
combustibles fósiles como el carbón y el petróleo
por ejemplo, solo hasta hace unos pocos años se
empezaron a desarrollar investigaciones que lleven
a inferir datos sobre paleotemperaturas y
precipitación en otras áreas distintas a las de
interés comercial.
ê
Para
los análisis realizados en Colombia se encuentra
una estrecha relación entre las variaciones de
las lluvias en los Andes y el nivel de las aguas
de los lagos andinos y el nivel de las aguas de
los ríos de las tierras bajas tropicales que
tienen sus cabeceras en los Andes.
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