Este artículo se publica con la intención de compartir una recopilación estudiantil que necesariamente está sujeta a correcciones ortográficas, gramaticales, de forma  y de contenido.  Por este motivo debe considerarse como material en proceso de elaboración, aún no terminado.


Paleoclimatología


RESÚMEN

El estudio del clima prevaleciente en aquellos días cuando la existencia del hombre no tenía mayores repercusiones en el panorama mundial, llamada paleoclimatología, es el tema de estudio de este articulo.  Para determinar cuales eran las condiciones climáticas preponderantes en épocas remotas recurrimos al estudio del polen como mayor herramienta para descifrar los datos enterrados bajo metros de tierra y años de historia, también existen otros indicadores climáticos como son las  extracciones de hielo,  los fósiles de animales y plantas, y los sedimentos lacustres y oceánicos.

Por otra parte también existen los geoindicadores que son usados para determinar la magnitud de cambios de sistemas fluviales, costeros, desiertos, montañas, etc.  Estos revelan las tendencias y condiciones del medio ambiente, la razón por la cual se dan estos cambios, la relación entre estos y las actividades humanas y los  efectos ecológicos, económicos y de salud.

Para determinar paleotemperaturas se utiliza un método que emplea la relación aragonito-calcita, que se basa en la proporción aragonito-calcita en las conchas de los moluscos, esta relación es directamente proporcional a la temperatura e inversamente proporcional a la salinidad; y la relación   magnesio-estroncio, en donde la cantidad de magnesio es las conchas marinas, disminuye al aumentar la temperatura, mientras que la cantidad de estroncio sustituido aumenta.  Con la evaluación de estos dos parámetros se pueden inferir las paleotemperaturas y sus cambios a través de la historia.

A partir de estos estudios de paleotemperaturas, se presume que los cambios y fluctuaciones climáticas tienen dos factores que son condicionantes, estos son, la deriva continental que hace alusión a los factores paleogeográficos, los cambios latitudinales, formación de montañas, cambios del nivel del mar, configuración y orientación de las masas continentales y océanos; y la ciclicidad que se refiere a cambios en la composición de la atmósfera, y factores astronómicos tales como cambios en la radiación solar, en la inclinación del eje terrestre y la excentricidad de la órbita terrestre.

Para completar el estudio, se presentan algunos estudios de casos Colombianos y otros extranjeros los cuales complementan el trabajo, pero hay que tener muy en cuenta que todos los datos recopilados son representativos solo de la zona muestreada y de ninguna manera se deben presumir como propios de todo el país, estos estudios se refrieren a zonas muy limitadas debido a la interacción tan estrecha entre la vegetación y el clima, y a aspectos tan específicos como la geomorfología del lugar y el tipo de suelo, solo por nombrar algunos,  y no deben tomarse como globales.

 INTRODUCCIÓN

El clima terrestre varía. El actual difiere muchísimo del que dominaba hace 100 millones de años, cuando los dinosaurios habitaban el planeta y las plantas tropicales florecían a altas latitudes; difiere incluso de lo que era hace 18000 años, cuando los hielos cubrían una zona extensísima del hemisferio Norte.  Stephen Scheneider (1987), afirma con seguridad, que el clima continuará modificándose en el futuro.  En parte, la evolución se verá impulsada por causas naturales, como las fluctuaciones en la órbita terrestre.  Pero los cambios climáticos que acontezcan, a diferencia de los registrados del pasado, tendrán probablemente también una nueva fuente: la actividad humana.

Desde una perspectiva paleoclimática, los cambios en el clima son normales, y  hacen parte de la variabilidad natural del planeta Tierra, relacionada a las interacciones entre la atmósfera, océano y tierra, así como los cambios en la cantidad de radiación solar que llega a la misma.

La vegetación puede ser índice de cambios de temperatura.  Los avances y retrocesos de las capas de hielo en varias zonas se reflejan en modificaciones de la cubierta forestal, denotadas por los diferentes tipos de polen que se han preservado.  Los anillos de crecimiento en antiguos troncos marcan con claridad pasadas estaciones húmedas, secas, frías y cálidas.

Para analizar los climas del pasado, con frecuencia resulta de gran ayuda poder datar, con bastante precisión, los diversos restos orgánicos.  En relación con esto, ha sido útil el método de datación por el carbono 14.

También puede servir como criterio la acumulación de sedimentos formados sobre lechos de lagos en un clima estacional.  Se depositan capas finas y delgadas cuando el lago está congelado, y capas más gruesas, cuando los arroyos arrastran materiales sueltos una vez producido el deshielo.  Estos estratos alternados indican estaciones y, quizá, ciclos más largos.

Un método de análisis de climas pretéritos se basa en que los mantos de hielo de Groenlandia y del Ártico consisten  en acumulaciones anuales de nieve.  Los científicos han desarrollado una técnica de perforación profunda para extraer testigos de hielo de los mantos, los que muestran acumulaciones anuales de nieve y aportan pistas sobre los climas de las regiones polares en épocas prehistóricas.

La reconstrucción paleoclimática se hace difícil si se cuenta con estudios aislados, pues no tiene sentido arrojar datos climáticos de una época, sin tener en cuenta la flora y fauna de la misma época, y sus mismos procesos geológicos llevados acabo.  Es por tanto que se realizan estudios paleoecológicos, los cuales ofrecen la oportunidad de realizar hallazgos florísticos importantes y descubrimientos en la historia de la vegetación, además, aportan información clave para ayudar en la reconstrucción de la dinámica geomorfológica y el cambio climático global.

La importancia del conocimiento sobre el cambio climático global, radica en que un rápido cambio del clima, por ejemplo, variaciones de la temperatura y la precipitación podrían amenazar los ecosistemas naturales, la producción agrícola y las características de la habitación humana; las zonas costeras tendrían que enfrentarse a la elevación del nivel del mar, como consecuencia de la dilatación térmica de los océanos, la fusión de los glaciares en las montañas y la posible retracción del borde meridional del casquete de Groenlandia.  (Los hielos aumentarían en los polos porque los inviernos menos fríos, promoverían la aparición de nevadas.)  El mayor nivel del mar, además de poner en peligro poblaciones y ecosistemas costeros, podría salar las reservas de aguas freáticas. 

Muchos autores discuten si los datos manejados son adecuados o si el calentamiento se debe a cambios en la atmósfera.  Pero hay acuerdo mayoritario sobre la condición dominante en el clima futuro: el calentamiento producido por la acumulación de gases capaces de aprisionar el calor.  Son

muchas y devastadoras, las consecuencias de un cambio climático global; pero a la vez son muchas las incertidumbres porque no se pueden hacer experimentos a escala de laboratorio que predigan los cambios, sino que el experimento se está realizando, un experimento geofísico obrado por la humanidad en su propio planeta.

A pesar de la impotencia frente a tan precario futuro,  todas estas incertidumbres sugieren que la modelación matemática de los cambios climáticos debería evaluarse y controlarse por estudios paleoclimáticos, ya que si se examinan los cambios ocurridos en el clima pasado, se podría aprender mucho sobre los cambios potenciales del clima futuro.  Esto significa un gran adelanto, pues desde ya se puede pensar cuáles podrían ser los cambios y cómo podría la humanidad evitar o amortiguar de la mejor manera los efectos desfavorables.

En las siguientes páginas se encontrará una recopilación de los principales conceptos sobre la paleoclimatología, y los indicadores fundamentales que han ayudado durante años a reconstruir el clima pasado.  Además se presentan estudios de caso internacionales y nacionales en los que se resume análisis paleoclimáticos de gran interés.

PALEOCLIMATOLOGÍA

La palabra paleoclimatología se deriva de la raíz griega “paleo” que significa “antiguo”, y del término clima.  Por tanto es el estudio del clima pasado.  Así mismo, el paleoclima es el clima que existió antes de que los seres humanos empezaran a hacer mediciones instrumentales de temperatura, precipitación, presión, velocidad y dirección del viento, etc.

En éstos términos, los paleoclimatólogos no poseen ni trabajan con datos medidos instrumentalmente, sino que se basan en los llamados “proxy” o indicadores naturales, para INFERIR como fueron las condiciones climáticas en el pasado y los procesos de cambio de las mismas.

Los cambios climáticos provocaron, evidentemente, modificaciones importantes en los sedimentos, en la flora y en la fauna, que ahora se encuentran fosilizados, los cuales han quedado como documentos que atestiguan los cambios climáticos.

Los indicadores naturales (proxy), son registros naturales de la variabilidad climática, los cuales se pueden obtener de los anillos del tallo de los árboles, de extracciones de hielo (ice cores); de polen fosilizado, sedimentos oceánicos, del coral y fósiles.  También existe otro tipo de indicadores, denominados geoindicadores, que son ayudados por satélites, GPS e instrumentos para realizar mediciones sobre los cambios en los procesos geológicos.

Extracciones de hielo

El hielo localizado en altas montaña y en las regiones polares, se ha acumulado capa sobre capa por muchos siglos.  Los paleoclimatólogos perforan el hielo profundo y muestrean los llamados  “núcleos o testigos de hielo”.  Estos núcleos contienen polvo, burbujas de aire o isótopos de oxígeno, que son usados para interpretar el clima pasado, del área donde fue recogida la muestra.  Además, contienen registros de composición paleoatmosférica, incluyendo concentraciones de gases traza, impurezas químicas de origen terrestre y marino, isótopos cosmogénicos, y aerosoles de origen volcánico, humano y de desiertos.

Sedimentos lacustres y oceánicos

Los paleoclimatólogos perforan el fondo de cuencas para obtener núcleos o testigos de sedimento, los cuales consisten en materiales producidos en el océano o lagos, o que fueron arrastrados de suelos cercanos.

Los sedimentos son importantes porque estos preservan microfósiles y compuestos químicos, que son usados para interpretar e inferir sobre el paleoclima. 

Aquellos sedimentos depositados en determinadas condiciones de clima (temperatura, humedad, etc.) formaron rocas, tales como carbonatos, evaporitas, capas rojas y carbones, que también son usados como elementos para la reconstrucción del clima.

a.      Evaporitas

Se formaron por depósitos salinos cuando por evaporación las sales disueltas en el agua del mar o en lagos salados, sobrepasaron su punto de saturación.

El orden de depósito de las sales formadas, y su composición depende de la temperatura del agua y del contenido de iones. 

Las evaporitas se depositaron siempre en climas cálidos y secos; y actualmente su formación a gran escala no es común.  Según varios autores, la relación con altas temperaturas, señala que

las aguas oceánicas durante los periodos no glaciares fueron probable y sustancialmente mas altas que en la actualidad.  Esto significa que la tasa de evaporación y depositación de las sales fue más alta en esas épocas que en la actualidad.

b.      Capas rojas

Son el resultado de la erosión de los macizos montañosos, como consecuencia de procesos orogénicos; se presentan en forma de areniscas de color rojo, por la presencia de óxidos férricos.

De acuerdo con Von Houten (1964), las capas rojas son sedimentos depositados en condiciones oxidantes correspondientes a medios no marinos, principalmente, donde las plantas crecen dispersas.  Además, para su formación prevalecen los climas templados o cálidos, y bajo condiciones áridas.  Estos climas en las áreas de depósito, se deducen a partir de la asociación de otras rocas y de la flora que prevaleció en las antiguas condiciones.

c.      Paleosuelos

La estructura del suelo, está influenciada por las condiciones climáticas, por eso, cuando hay un cambio climático, que provoca una ruptura en el equilibrio ambiental, puede por ejemplo, desaparecer el bosque protector y el suelo se degrada.

Las series estratigráficas proporcionan datos importantes del clima, en la época en que se formó el suelo.  En climas secos y áridos, el carbonato de calcio precipita en varios niveles formando costras calcáreas.  En cambio en climas cálidos y húmedos, cuando el subsuelo está formado por rocas plutónicas (y prospera una selva tropical), los compuestos solubles resultantes de la meteorización son arrastrados (Ca, Mg, Na, K) por escorrentía superficial, quedando una fase de color rojo, formada por hidróxidos de hierro y aluminio, caolín y cuarzo, que constituyen las lateritas.

Volviendo al caso de la desaparición del bosque, si se observaran las series estratigráficas de su suelo, las lateritas habrían desaparecido quedando solo la costra ferruginosa; indicando así un cambio climático que provocó la desaparición del bosque y la formación laterítica.

d.      Carbones

Los carbones carboníferos se formaron en llanuras de inundación, en ambientes límnicos, en ambientes deltáicos, en estrechas cuencas costeras y en llanuras expuestas tras una abrupta regresión marina, y por acumulación de restos vegetales en zonas pantanosas.  Como se ve, todos estos medios sugieren condiciones de clima débilmente húmedos.  Por esta razón, el carbón es un buen indicador de humedad del clima de la época en que se formaron las turberas y carbones.

e.      Carbonatos

Su formación está relacionada con la temperatura del mar.  Al aumentar ésta, la solubilidad de las sales decrece y por tanto incrementa su depositación.  Por lo tanto, los carbonatos pueden considerarse como indicadores de climas cálidos tropicales o subtropicales.

f.        Dunas

Las dunas fósiles están formadas por areniscas redondeadas y pulimentadas por efecto de su arrastre por el viento; que en muchas ocasiones permite determinar la dirección del viento dominante en la época de su formación.  Además son indicadores climáticos, puesto que siempre se localizan en zonas desérticas, desprovistas de vegetación donde los vientos soplan en dirección constante.

Fósiles

Los seres vivos han estado siempre ligados a determinados ambientes ecológicos, de forma que al sufrir alteraciones sensibles, se produce su emigración a los ambientes más favorables o, si esto no

es posible, se extinguen.  Por eso, un cambio de fauna significativo, suele ser consecuencia de un cambio ambiental importante que refleja un cambio climático correlativo.

Entre los grupos biológicos marinos, se estudia el plancton, sobre todo los foraníferos, también se estudian los corales y en menor grado los moluscos.  Referente a la fauna continental se estudian los reptiles y mamíferos; y por otra parte, de la flora se estudian los granos de polen y las esporas.

a.      Foraníferos

Estos no toleran grandes cambios de temperatura ni de densidad del agua del mar.  Ciertas especies son características de los mares fríos, mientras que otras lo son de los cálidos.  Así, en un sondeo, por la presencia de una u otras especies, se pueden detectar los cambios climáticos acontecidos durante el tiempo que representa la profundidad del sondeo.

b.      Coral

El coral es construido a partir de carbonato de calcio, mineral extraído de las calizas.  El carbonato de calcio contiene oxígeno, isótopos de oxígeno y trazas metálicas; que pueden ser usadas para determinar la temperatura del agua, en la que el coral creció.  Estos registros de temperatura son usados para reconstruir el clima durante el periodo de tiempo o de vida del coral.

Los corales se desarrollan en las temperaturas medias del mar superiores a los 22°C y aguas bien iluminadas, limpias y transparentes.  Por estas condiciones ecológicas tan estrictas la presencia de arrecifes en una serie etratigráfica, constituye uno de los indicios más seguros de existencia de mares cálidos en épocas pretéritas.

c.      Moluscos

Algunos de las especies, como los Pelecípodos, al ser organismos sedentarios, proporcionan datos mas seguros con relación a la temperatura del agua del mar.  Así, diferentes especies son tanto, de mares cálidos, como fríos; que al experimentar cambios significativos en la temperatura del agua marina, desaparecen estrictamente ya que su capacidad móvil es bastante lenta para emigrar a mejores condiciones.

d.      Reptiles

Son animales ectotérmicos, es decir, que su temperatura corporal depende del medio ambiente, por lo que sus posibilidades de supervivencia son limitadas.  Los actuales, no soportan temperaturas próximas a los 40°C y cuando ésta desciende por debajo de los 10°C, entran en un letargo que, evidentemente ha de ser limitado en el tiempo, y mueren a temperatura próxima a los 2°C.  Por esta circunstancia, suponiendo que los reptiles de épocas remotas tuviesen las mismas limitaciones, su preponderancia durante el mesozoico indica que en esta época, la temperatura ambiental fue más propicia para el desarrollo de estos vertebrados.

e.      Mamíferos

Son muy difíciles de interpretar, desde un punto de vista climático, pues cuando sólo se conocen sus esqueletos, no es fácil deducir el ambiente en que vivieron, y mucho menos el clima de entonces, salvo algunos casos especiales, como roedores y undulados estos se consideran características de ambientes ecológicos definidos y para el mioceno se han realizado estudios estadísticos de fósiles, que revelan un cambio climático de bosque a sabana y de húmedo a seco.

     f.        Flora

La flora es especialmente sensible a los cambios climáticos, por razón de su dependencia del suelo y de las condiciones de humedad y temperatura, que son necesarias para su desarrollo.  Por estas razones son buenos indicadores climáticos, y sus fósiles se utilizan con éxito para caracterizar el clima de una determinada época geológica.

     -  Polen Fosilizado: Las especies vegetales se distinguen por la morfología y         fisonomía de sus hojas, tallos y estructuras en general, frutos y flores. 

Pero los paleoclimatólogos las diferencian por sus granos de polen, ya que cada especie y genero vegetal produce granos de polen con características muy diferentes.

Los granos de polen son muy bien preservados en las capas de sedimentos que se forman en el fondo de estanques, lagos y océanos; y los análisis que se le hacen en cada capa de sedimento, revela que clase de vegetación predominó en el tiempo en que el depósito se formó.

Los paleoclimatólogos, o mas exactamente los palinólogos (los expertos en lecturas de polen) hacen inferencias sobre el clima pasado, basados en los tipos de plantas encontradas en cada capa de sedimento.

- Anillos del tallo de árboles: El crecimiento de los árboles es influenciado por las condiciones climáticas que afrontan durante este proceso, y reflejan estas variaciones climáticas en los patrones del ancho, densidad y la composición isotópica de sus anillos.

Por ejemplo, en regiones de clima templado, los árboles generalmente producen un anillo durante el año, revelando así, las condiciones climáticas que prevalecen durante cada año en la zona de vida de los respectivos árboles.

Geoindicadores

Otra manera de interpretar y reconstruir el paleoambiente, se realiza con los geoindicadores.  Estas son medidas de la magnitud, frecuencia, proporción y tendencias de los procesos geológicos que ocurren en el planeta tierra.

Los geoindicadores se usan para monitorear y determinar la magnitud de cambios de sistemas fluviales, costeros, desiertos, montañas, etc.  Además revelan lo que sucede en el medio ambiente (condiciones y tendencias); por qué sucede (causas y enlaces entre las actividades humanas y el ambiente) y por que es significante (efectos ecológicos, económicos y de salud).

A través de una investigación del pasado, con ayuda de los proxy mencionados en los párrafos anteriores, y los geoindicadores, se establecen fundamentos para inferir los cambios climáticos actuales y del futuro.

Uno de los geoindicadores usados (entre muchos) son las fluctuaciones glaciares.  Éste, por ejemplo mide el movimiento del glaciar, la longitud y el volumen; los cuales pueden causar efectos significativos en el ambiente, por ejemplo, el descongelamiento puede causar inundaciones catastróficas.

Como se ha podido apreciar, los indicadores naturales (o proxy data) pueden ser usados para extender los registros climáticos y evaluar así, el calentamiento del globo en los últimos 140 años.

El calentamiento global durante el siglo XX, es atribuido, por muchos científicos, al efecto invernadero causado por las actividades antrópicas.  Otros sugieren que existen otros factores responsables del mismo, así como cambios naturales en el número y tamaño de erupciones volcánicas o el incremento de la radiación solar.  Éste último punto de vista es el tomado por paleoclimatólogos, los cuales suministran información sobre estos cambios del ambiente a largo plazo, que quizás son la causa fundamental de los cambios climáticos durante años.

Desde esta perspectiva, los cambios en el clima son normales y hacen parte de la variabilidad natural de la tierra, pues están relacionados con las interacciones en la atmósfera, el océano y el suelo, así como la cantidad de radiación solar que llega a la tierra.

PALEOTEMPERATURAS

Los isótopos estables del oxígeno O16 y O18, como se mencionó anteriormente son herramientas útiles para interpretar el clima pasado.

La proporción de estos dos isótopos en el agua dulce y, en el carbonato de calcio de las conchas de animales marinos es muy distinta, y depende directamente de la temperatura del agua.

Niggli, demostró que en el agua dulce, la proporción O16 - O18 es constante e igual a 0.002, mientras que la variación de esta proporción en los carbonatos marinos, es del orden de 0.16% por cada 10oC de temperatura.

Relación argonito-calcita

En los mares cálidos, las conchas de los moluscos tienen mayor proporción de argonito que en los mares fríos, en cambio, el aumento de salinidad produce el efecto contrario.  En consecuencia la proporción aragonito-calcita en las conchas de los moluscos, resulta ser directamente proporcional a la temperatura e inversamente proporcional a la salinidad, lo cual proporciona un importante indicador paleoclimático.

Sin embargo, como en el agua de mar la salinidad aumenta con la temperatura, ambos efectos se contrarrestaron en cierto grado, y es conveniente contrastar los resultados obtenidos por este método, con la temperatura calculada por la dosificación de isótopos de oxígeno.

Relación magnesio-estroncio

La cantidad de magnesio es las conchas marinas, disminuye al aumentar la temperatura, mientras que la cantidad de estroncio sustituido aumenta.

También influyen las variaciones de concentración del magnesio y del estroncio en el agua de mar, que depende de la salinidad.  La proporción de estroncio aumenta con la concentración de estos iones en el agua; en cambio para el magnesio parece que no existe relación apreciable.

CAUSAS DE LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS

A partir de estudios e investigaciones realizadas en el tema de los cambios y fluctuaciones climáticas, varios autores coinciden en afirmar que hay dos factores que condicionan los climas del pasado, estos son:

-          La derivada continental.

-          La ciclicidad.

La derivada continental hace alusión a los factores paleogeográficos, los cambios latitudinales, formación de montañas, cambios del nivel del mar, configuración y orientación de las masas continentales y océanos. 

La ciclicidad se refiere a cambios en la composición de la atmósfera, y factores astronómicos tales como cambios en la radiación solar, en la inclinación del eje terrestre y la excentricidad de la órbita terrestre.

ê     ELEVACIÓN DE CADENAS MONTAÑOSAS

Este proceso es el resultado directo del movimiento de placas, y su influencia en el clima viene por diversas vías, descenso de temperatura con la altitud, la humedad en la parte donde incide el viento es mayor que en la contraria, la cual llega a ser árida.

ê     CAMBIOS EN EL NIVEL DEL MAR

Las regresiones marinas en las márgenes continentales han sido consecuencias de la movilidad de los continentes, los choques entre placas y la elevación en situación de compresión que provocan la elevación de los márgenes continentales.

En la etapa de distensión junto a la erosión se pueden favorecer situaciones de arrasamiento o hundimiento de los márgenes continentales y la trasgresión, que pueden ser factores dominantes en cambios climáticos.

ê     LA DISTRIBUCIÓN CONTINENTAL Y OCEÁNICA

Es bien conocida actualmente, la existencia de corrientes de vientos y oceánicas que están ligadas fuertemente al clima, responsables de la distribución de lluvia y la temperatura según la latitud.  El modelo de corrientes oceánicas y de vientos, está controlado, no solo por la latitud, sino también por la distribución continental, así como la morfología de sus costas.

La distribución en el pasado de los continentes no ha sido la misma, incluso ha sido cambiante, propiciando cambios climáticos a lo largo de la historia geológica de la tierra, los mismos cambios evidenciados con la ayuda de estudios palinológicos y con la utilización de los distintos indicadores.

ê     CICLICIDAD

Como todos los parámetros astronómicos y orbitales son cíclicos, y afectan el clima, en cuanto controlan la cantidad de energía solar recibida por la superficie, pueden quedar registradas en los sedimentos.

De hecho, el estudio de los ciclos sedimentarios periódicos ponen de manifiesto la influencia de los parámetros orbitales, teniendo siempre en cuenta que un ciclo sedimentario es el registro estratigráfico generado por un proceso que se repite en el tiempo.

EXPERIMENTOS NACIONALES E INTERNACIONALES

En la  búsqueda bibliográfica realizada para el efecto de este trabajo, se encontraron muchos estudios, interpretaciones e inferencias sobre el paleoclíma de algunas regiones Colombianas, entre ellas la amazonia, la mayoría, lideradas por el paleontólogo holandés Thomas Van der Hammen, quien ha dedicado 50 años de su vida a la recolección y análisis de datos palinológicos de regiones Colombianas.

Asimismo, la palinóloga Ligia Estela Urrego, de la universidad Nacional, sede Medellín ha realizado estudios de polen en diferentes regiones del país, entre tantas se destaca el análisis palinológico de sedimentos en sitios deferentes de Boca Chavica en el Delta del Río San Juan, Pacífico Colombiano.  Donde establece la secuencia de cambio de la vegetación durante el Holoceno reciente, determinada probablemente por procesos asociados a la dinámica fluvio-marina.

El Clima Cambiante Del Planeta Tierra

Las pruebas circunstanciales del pasado geológico e histórico apoyan una relación entre el cambio climático y las fluctuaciones de los gases de invernadero.

Cuando se formó el sistema solar, hace 4600 millones de años, la luminosidad solar era alrededor de un 30% más débil que ahora.  Si la primitiva atmósfera terrestre hubiera tenido la misma composición que ahora, un sol débil habría promovido una tierra recubierta de hielos hasta hace unos 2000 millones de años, pero la superficie terrestre no se congeló.  Pese al sol débil y joven, la vida se desarrolló y se formaron las rocas sedimentarias, las cuales son testigos del pasado geológico e histórico.

Para algunos investigadores, la primitiva atmósfera alojaría 1000 veces más dióxido de carbono que la actual, con lo que la débil radiación se compensaría con el aprisionamiento del calor por la atmósfera.  (A principios del siglo XIX, se reconoció que el dióxido de carbono de la atmósfera producía un efecto de invernadero.  Éste y otros gases de invernadero muestran una relativa transparencia a la luz solar, pero aprisionan eficazmente el calor al absorber la radiación infrarroja de mayor longitud de onda emitida por la tierra).

Se sugiere entonces, que un efecto de invernadero intenso pudo haber sido causa del calentamiento característico  de la Mesozoica, el cual ha sido probado con las huellas fósiles de los dinosaurios que sugieren una tierra con 10 o 15°C por encima de la temperatura actual.  En aquella época (hace más de 100 millones de años), los continentes ocupaban posiciones diferentes de las de hoy, alteraban la circulación de los océanos y, quizás, incrementaban el transporte de calor desde los trópicos hasta las altas latitudes.

Una prueba directa que relaciona los gases de invernadero con los cambios climáticos de la edad del hielo la ofrecen las burbujas de las antiguas nevadas que se acumularon para formar los bancos de hielo.  En particular, se ha identificado la composición atmosférica del pasado remoto, durante los periodos de expansión y de retroceso de los glaciares, gracias a un testigo de hielo perforado por un grupo franco – soviético en la estación antártica de Vostok.

Según Houghton y Woodwell (1989), el testigo de Vostok medía 2000 metros de longitud, suficiente para obtener muestras de hielo que se remontaban a los últimos 160000 años.  Los datos obtenidos por medio del testigo de hielo, revelan la correlación entre la concentración de ciertos gases y la temperatura de los últimos 160000 años. 

Este testigo contiene burbujas de aire con dióxido de carbono y metano que quedaron aprisionadas a distintas profundidades (escala superior) y, por tanto, en diferentes épocas (escala inferior).  El gráfico de la página siguiente muestra las relaciones.

Houghton y Woodwell (Ibíd.) también mencionan que por métodos directos e independientes se ha establecido que la concentración de deuterio en el hielo constituye un buen criterio para discernir la temperatura del pasado; en la figura a se presenta esta relación.  Las variaciones positivas de temperatura con respecto a la media del periodo 1850 – 1980; indican un clima más cálido que el presente, y las negativas lo contrario.  La relación gráfica muestra como el porcentaje de deuterio en el testigo Vostok está directamente afectada por la temperatura, a mayores temperaturas (variaciones positivas), mayor porcentaje de deuterio.

 

Mas tradicional es el uso del isótopo de oxígeno O18 para estimar la temperatura. (Esto se ilustra en b; es casi idéntica a la figura a).  Los datos muestran variaciones de temperatura de hasta 10 grados. 

Al igual que la anterior, porcentajes mayores del isótopo de oxígeno, representan mayores temperaturas.

Los datos de Vostok muestran también de qué modo la concentración de gases atmosféricos ha fluctuado con la temperatura a lo largo de ese gran intervalo de tiempo:  cuanto más alta era la temperatura, tanto mayor resultaba ser la concentración de dióxido de carbono y viceversa.  (Ver figura c).

Cierto es que la correlación del dióxido de carbono con la temperatura no establece si los cambios en la composición atmosférica fueron la causa de las tendencias al calentamiento y enfriamiento, o si éstas produjeron aquellos.  Aunque el contenido de dióxido de carbono sigue muy de cerca la evolución de la temperatura durante los periodos de deshielo, queda rezagado durante los periodos de enfriamiento.

A pesar de que hay estrecha relación estadística entre el dióxido de carbono y las temperaturas a lo largo del registro histórico, las fluctuaciones térmicas son de 5 a 14 veces mayores de lo que se espera dadas las propiedades radiativas del dióxido de carbono.  Esta relación sugiere, aparte de los cambios de la concentración de gases de invernadero, que intervienen otros procesos que refuerzan la respuesta; entre ellos, quizás, el hielo marítimo y continental, las nubes o el vapor de agua, que también absorben calor radiante.

Otros datos de la muestra de Vostok revelan que el metano sigue también el comportamiento de la temperatura y el dióxido de carbono.  La figura d, apoya la conclusión según la cual los niveles de gases de invernadero guardan una correlación positiva con la temperatura.

Durante el periodo interglacial en que se encuentra el mundo actual, y el anterior, la tierra alcanzó, en promedio, unos 5°C por encima de la temperatura en el momento álgido de las edades del hielo.  Al mismo tiempo la atmósfera contenía alrededor de un 25% más de dióxido de carbono y un 100% mas de metano que durante los períodos glaciales.  No está claro si los gases de invernadero produjeron los cambios climáticos, o viceversa.  Lo mas probable es que los periodos glaciales vinieron inducidos por otros factores:  cambios en los parámetros orbitales de la Tierra y dinámica interna de la acumulación y retracción del hielo; ahora bien, los cambios biológicos y las variaciones de la circulación oceánica condicionan a su vez, el contenido de gases traza en la atmósfera, ampliando las oscilaciones climáticas.

Todo este análisis alrededor de los gases de invernadero y las temperaturas, estimula a aceptar que el calentamiento global ha sido causado por el efecto de invernadero, pero ciertamente no hay prueba definitiva.  Por un lado, en vez del calentamiento continuo que cabría esperarse de una acumulación continua de gases de invernadero, el registro evidencia, según Schneider (1989), un rápido calentamiento hasta el final de la II Guerra Mundial, un ligero enfriamiento durante mediados del decenio de 1970  y otro periodo de rápido calentamiento desde entonces.

Al entrar en materia del calentamiento global, es bien claro el hecho que causa éste sobre los casquetes polares y los glaciales:  derretimiento y aumento del nivel del mar.

Los indicadores de los corales fósiles revelan que el nivel del mar fue aproximadamente seis metros más alto durante el último periodo interglacial (hace unos 120000 años) de lo que es ahora.

Los arrecifes de coral que se formaron durante el periodo de aguas altas quedaron abandonados por la posterior retirada de los mismas, dejando plataformas fósiles.  El ascenso transitorio del nivel del mar pudo haber sido producido por la fusión de la capa de hielo de la Antártida occidental.  La perforación de la actual capa de hielo podría proporcionar información útil.  Podría esperarse hallar una discontinuidad en los depósitos de hielo anuales a una profundidad correspondiente en un tiempo de 120000 años atrás.  La naturaleza de la discontinuidad podría servir de punto de referencia para conocer la sucesión de acontecimientos.

Simulaciones Paleoclimáticas

Dado un futuro climático tan incierto, es difícil preparar a la sociedad humana para éste.  Es por esto que la posibilidad de predecir dicho futuro con algún detalle sería de gran ayuda; pero el problema radica en que, los procesos que constituyen el clima planetario son demasiado grandes y complicados para poder reproducirlos físicamente en experimentos de laboratorio.  Afortunadamente si pueden simularse matemáticamente con la ayuda de un computador.  Se pueden idear expresiones matemáticas de los principios físicos que gobiernan el sistema Tierra – Océano – Atmósfera (conservación de la energía, dinámica de Newton, etc.) y dejar después que el computador calcule cómo evoluciona el clima de acuerdo con tales leyes.

Para determinar el grado de acierto de la simulación general y a largo plazo, Shcneider dispone de un método:  “Comprobar la capacidad del modelo de reproducir climas muy diferentes, de la Tierra primitiva o incluso de otros planetas; lo que se llamaría: Simulaciones Paleoclimáticas”.

John E. Kutzbach realizó una de las simulaciones paleoclimáticas de mayor éxito de entre las realizadas hasta la fecha.  Éste pretendía explicar el periodo más cálido de la reciente historia climática, el llamado “óptimo climático”, que tuvo lugar hace entre 9000 y 5000 años.  Durante ese intervalo, las temperaturas estivales en los continentes septentrionales superaban, en varios grados Celsius, las actuales en África y Asia, y los monzones eran más intensos, según las indicaciones de fósiles y de otros datos geológicos.

La simulación de Kutzbach mostró que las diferencias climáticas recibían explicación mediante dos pequeñas diferencias en la órbita terrestre:  una inclinación ligeramente mayor del eje de rotación y la ocurrencia de máximo acercamiento al sol en junio, y no en enero como ocurre ahora; lo que habría aumentado la amplitud del ciclo estacional en el hemisferio norte.  En estas circunstancias, hace 9000 años, éste recibía aproximadamente un 5% más de energía solar en verano y en torno a un 5% menos en invierno de la que le llega ahora.  Como en verano la diferencia de temperatura entre mares y tierras era mayor, la distribución de vientos resultaba distinta y las lluvias monzónicas adquirían mayor intensidad.

Hace aproximadamente 11000 años, la Tierra acababa de pasar el último periodo glacial.  Parte de la flora y fauna de climas más cálidos había comenzado a retornar a las latitudes norte, sobre todo en Europa occidental.  Luego, básicamente, colmó de nuevo el enfriamiento de intensidad casi glacial, éste periodo duró 1000 años, conocido como el “Nuevo Dryas”.

Este enfriamiento alcanzó su máxima intensidad en la región del atlántico norte, específicamente en la costa oeste de Europa e Inglaterra.  Esta configuración, según Schneider (1987), sugiere una causa oceánica.  Algunos paleoclimatólogos defienden que, paradójicamente, la razón del Nuevo Dryas fue la rápida ruptura de los hielos en Europa y Norteamérica, hace entre 12000 y 10000 años.  Esta ruptura habría arrojado una cantidad apreciable de agua dulce en el Atlántico Norte.  Como esta se congela más fácilmente que la salada, la intrusión de agua procedente de la fusión de hielos pudo dar lugar a una amplia capa de hielos sobre el océano que habría bloqueado la rama septentrional de la corriente del golfo, responsable del calentamiento del noroccidente europeo.

Los mapas de distribución de temperatura producidos por los modelos concuerdan con los datos geológicos disponibles.  Incluso, sugieren dónde deberían hacer hincapié los paleoclimatólogos en su busca de nuevos datos que contribuyan a reforzar la hipótesis de los hielos marinos, así como los propios modelos.  Asimismo, las predicciones podrían comprobarse analizando polen fosilizado, para determinar que clase de plantas florecían en la región durante el Nuevo Dryas.

Estudio del polen en Colombia

Los paleoclimatólogos recurren al estudio de polen de una zona particular para correlacionarlo con el diagrama polínico general de una región o país.  En Colombia, estos estudios normalmente se correlacionan con el diagrama polínico general de Colombia.  Cuando no existe correlación, es decir que la palinoflora identificada no corresponde con los parámetros del diagrama, los estudios se limitan a detallar las variaciones que presenta la palinoflora en los distintos mantos o capas investigadas, tratando de interpretar los resultados para determinar las posibles variaciones ecológicas y climáticas que pudo tener la región en cuestión, las cuales son reflejadas por el tipo de flora y fauna encontrados.

Esto último, fue el caso de la Investigación Palinológica de la Formación Amagá (Escobar y López, 1984), en el cual se presentan los resultados de polen y esporas obtenidos de muestras en la región La Clariata, Municipio de Amagá, Departamento de Antioquia.  El análisis determinó la vegetación predominante en cada capa de sedimentos; por ejemplo, porcentajes altos de la especie Mauritia (palma moriche), son el reflejo directo de un ecosistema que presenta un área ricamente turbosa, cubierta por lo tanto de vegetación morichal, influenciada fuertemente por suelos que estuvieron permanentemente inundados o con niveles freáticos relativamente altos, dependientes de cambios estacionales.  De esta forma se analizan todas las muestras y llegan a inferir las condiciones primitivas.

En ese estudio, de acuerdo con las condiciones encontradas en los granos de polen y esporas, los resultados indican que el piso medio y la formación de sus carbones (Carbones de Amagá) fueron depósitos en cuencas muy poco profundas, con un relieve muy suave donde las olas marinas influenciaron en la salinidad de los ríos posiblemente muy adentro del continente; y de clima tropical húmedo con fuerte precipitación.

Estudios de las turberas y yacimientos de turba

Estos estudios son usualmente utilizados por los palinólogos colombianos y consisten en el análisis cualitativo y cuantitativo de las especies de los granos de polen, esporas, algas y otros restos orgánicos mas pequeños hallados en la turba y en la vegetación alrededor de la turbera.

Al tomar una serie de muestras, se puede determinar los cambios en su composición y en consecuencia la historia de la cobertura vegetal en y alrededor de la turbera y por lo tanto (indirectamente) la historia del medio ambiente y el clima local.

Análisis biológicos, pruebas químicas y físicas pueden dar respuesta a nuestras preguntas, como la determinación del componente minerogénico, la determinación de la edad de las varias zonas de la turba por medio del análisis del C14, la estimación de paleotemperaturas por medio del análisis de Deuterio.

El contenido de Deuterio en la lluvia varía de acuerdo a la temperatura predominante, pero si el agua es utilizada por la planta y se incorpora en organismos, el análisis puede producir la paleotemperatura obtenida durante el crecimiento de la planta.  Aunque la interpretación es complicada por otros procesos que toman lugar, se espera que el método produzca estimados confiables de paleotemperaturas.

Zonas Bajas Pantanosas Del Río Magdalena

En Colombia al norte de El Banco, el valle del bajo Magdalena, se extiende para formar junto con los ríos Cauca y san Jorge una de las mas grandes áreas del mundo de sedimentación fluvial natural e inundaciones ilimitadas.

La cobertura vegetal en esta área depende de los niveles de agua del río y del nivel freático.  Los bosques pueden crecer en los bancos incluyendo especies como la Cecropia, Crotan, Ficos e Inga y sobre las praderas crece la palma Mauritia, Byrsonima  y Curatella. En y alrededor de las ciénagas hay plantas acuáticas y de pantano, cerca de las orillas crece el jacinto de agua y hiervas medio flotantes enraizadas (praderas flotantes).  Este conjunto de vegetación sube y baja en cierto modo con el nivel del agua y crea una especie de capa flotante de turba, en donde esta capa es bastante espesa (o toca el fondo), árboles como el Cecropia peden crecer encima.

En un muestreo se encontraron capas de arena, arcilla y una capa turbosa, en esta ultima capa se hallaron muestra de gramíneas, hiervas, jacintos de agua, Cecropia, y Byrsonima, en la capa de arena y arcilla se encontró polen de árboles.  Esta sucesión puede ser explicada asumiendo que periodos con un promedio mayor del nivel de agua alternaban con periodos de niveles mas bajos.

Cuando el nivel del agua es bajo y las lagunas son poco profundas, la vegetación flotante puede extenderse, la pradera flotante se establecerá en el fondo para formar capas turbosas.  Al mismo tiempo los arbustos de sabana y Cecropia también invadirían desde la rivera. Al regreso a una situación con niveles mayores de agua la capa de turba se cubrirá con arcilla y la vegetación del pantano se reducirá a orillas del pantano.

Ya que el nivel de agua y la duración de la inundación están determinados por la lluvia en la región, esta secuencia produce información con respecto a la tasa de cambio de la precipitación en esta área.

Entre los años 1230 y 1470 A.C, inmensas áreas de los lagos estuvieron cubiertas por jacintos de agua y praderas flotantes, los niveles del agua fueron bajos, de modo que el promedio de precipitación de lluvia anual en la cordillera debe también haber sido bajo.  Esto se confirma por la fechación de sedimentos lacustres de la laguna de la Herrera a 2250 m de altitud sobre el altiplano de Bogotá las cuales están fechadas 1250 y 1370 A.C que indican la prevalencia de bajos niveles en la laguna en ese momento.

Además de los periodos secos ya mencionados hubo fases marcadamente secas entre 2600-2000 A.P (antes del presente, tómese el presente como el año 1950), 4100-3800 A.P, 4700 A.P, 5500-7000 A.P.  La tasa de precipitación vario considerablemente, una tasa alta poco usual fue registrada para 5500-4700 A.P entre 14 y 15 mm al año.

Los datos combinados indican que en promedio, durante los pasados 500 años una cantidad muy grande de arena y arcilla fue depositada en las ciénagas, esta gran cantidad parece estar relacionada con una precipitación efectiva relativamente alta combinada con un aumento de la deforestación y erosión del suelo.

Resumiendo la evidencia del Bajo Magdalena, se concluye que este es un geosistema muy dinámico y complejo, sujeto a constante cambio y que su dinamismo refleja los procesos y sucesos que ocurren en el geosistema andino.

Cambios En La Vegetación Y El Clima De La Amazonía

Para  comprender la historia del clima y la vegetación del amazonas hay que situarse en el contexto de las áreas que la rodean: las sabanas, el bosque se sabana y las montañas andinas al occidente de la misma. Los movimientos del límite del bosque tropical y la sabana parecen haber jugado un papel muy importante en la historia del amazonas.

En la amazonia los árboles caducifolios pueden aumentar donde la precipitación es baja (menor de 2000 mm).  En esta zona de baja precipitación pueden darse pequeñas áreas de sabana.  La actual distribución de la precipitación no es uniforme, pero existen centros de precipitación más alta.  El crecimiento de árboles llega a ser casi imposible por debajo de una precipitación de 500 mm (solo se alcanza este extremo en Perú).

Cuando se habla de cambios climáticos en el Amazonas, será claro que los cambios en la precipitación que resultan en cambios en los tipos de vegetación, pueden ser fácilmente detectables en los diagramas de polen.  Los cambios de temperatura, sin embargo son difíciles de descubrir  ya que especies indicativas de temperaturas mas bajas están creciendo 1000 metros mas arriba en los Andes; esto significa que en la tierra baja central los cambios de temperatura que no excedan los 6oC probablemente no serán detectables.

El registro más amplio y conclusivo de la evidencia palinológica sobre el cambio climático en el Amazonas se realizó en Carajás, Brasil oriental.  El diagrama de polen del estudio del clima y vegetación en la Amazonía se muestra en la figura 1.  Éste muestra la alternación de periodos con vegetación dominante de bosque y de sabana.  Tres periodos muestran vegetación dominante típica de sabana con Graminae (hierbas), Cuphea, Borrería, Compositae, etc.  El lago Carajás se seco alrededor de 22000 A.P, y la sedimentación se detuvo por un tiempo, cuando el lago comenzó a aumentar de nivel alrededor de 13000 – 14000 A.P había predominancia de vegetación de sabana y fue solamente alrededor de 1000 A.P que fue reemplazada por bosque; durante el Holoceno predominaba la vegetación de pastos y con abundantes fuegos (carbón vegetal en el sedimento), esta tendencia culminó alrededor de 6000 A.P; pero no hay aumento de Cuphea, Borrería, Compositae, posiblemente debido a un periodo mas seco con aumento considerable de incendios inducidos por acción humana.

Figura 1. Diagrama de polen de la sección del Lago Carajás

Cambio Climático En El Norte De Los Andes

Es de gran importancia para nosotros el último ciclo interglacial-glacial-interglacial.  El clima y la vegetación del norte de los Andes, durante el último interglacial y la mayor parte del glacial temprano (120000 – 80000 A.P) no fue muy diferente al actual, esto cambió en el Pleniglacial del último periodo glacial.  Los cambios ocurridos en estas épocas se muestran a continuación:

Pleniglacial bajo: fase inicial de temperatura mínima (70000 A.P)

Pleniglacial medio: un poco menos frío ( 60000-26000 A.P)

Pleniglacial superior: máximo del último glacial, temperatura mínima (60000-14000 A.P)

Tardiglacial: transición desde el último glacial hasta el actual interglacial, el Holoceno (10000 A.P hasta el presente)

En el interglacial (Holoceno, los últimos 10000 años), como se observa en la figura 2, el limite del bosque era de aproximadamente 3500 m sobre el nivel del mar, los glaciares estaban a 4800 m, la zona de páramo tenia una amplitud promedio de 1300 m y una precipitación promedio como la actual.

Durante el Pleniglacial superior el limite altitudinal del bosque era tan bajo como 2000 m, los glaciares llegaban casi a 3800 m, las zonas de páramos tenía una amplitud de 1800 m y la precipitación promedio era aproximadamente la mitad del actual, las temperaturas anuales promedio eran de 6 a 8°C más bajas.

En el peniglacial medio el bosque llegaba 2500 m, el glacial hasta 3000 m, la amplitud del páramo era de 500 m, se presentaron precipitaciones mayores y las temperaturas variaban entre 4 y 6°C más bajas que hoy en día.

La secuencia del norte de los andes está claramente relacionada con el desarrollo global del clima glacial – interglacial- .

En un estudio palinológico hecho en Brasil se encontraron indicios de que alrededor de 40000-14000 A.P los interiores tropicales de los Andes se encontraban 1000 m por debajo de lo que están hoy en día.  Con esto se infiere que la temperatura estuvo 6oC mas debajo de lo que es actualmente.

Alrededor de 18000 A.P la temperatura del mar era 1-2oC mas bajos, a 1500 m.s.n.m era 8oC mas bajos y a 3000 m.s.n.m  eran 8oC.  Lo que indica que el gradiente de temperatura estaba mas empinado que hoy en día. (Temperatura del mar > temperatura del continente)

Hacia 2100-14000 A.P había precipitaciones mas bajas, clima mas seco, temperaturas alrededor de 2-6oC mas bajas que hoy.

En la transición del Tardigalcial (13000 A.P) y el Holoceno (10000 A.P) las temperaturas aumentan.

Las fluctuaciones de precipitación de lluvias están registradas como fluctuaciones de los niveles de los lagos andinos.  En el valle tropical del bajo Magdalena, las fluctuaciones de lluvia están registradas por los bajos niveles del río y la extensión de las capas turbosas en las áreas pantanosas.

Desde el Holoceno hasta la actualidad se han presentado grandes fluctuaciones de temperatura y precipitación, lo cual se comprobó en el casquete glacial Quelccaya en Perú, que mostró periodos mas secos de precipitación mas baja en forma de nieve entre 1380-1340 A.P y 700-750 A.P que corresponden con los periodos secos de los niveles de río Magdalena, Cauca y San Jorge.

Figura 2.  Limites altitudinales de los glaciares, bosques y páramos en el Holoceno y pleniglacial superior y medio.

Paleoclima En Los Andes Orientales

Hace cerca de 70.000 años A.P, durante el “periglacial bajo” del último periodo glacial, después de una fase de temperatura mínima, se presenta un descenso significativo de temperatura, seguido por secuencias de fases alternadas de climas más cálidos; que se evidencia por la extensión de la vegetación de subpáramo o de bosque alto andino, y por secuencias de climas mas fríos, reconocidos por la presencia de vegetación propia del páramo o subpáramo.

Entre los 6.000 a 26.000 años A.P, durante el “periglacial medio” el clima se vuelve menos frío, y alrededor de los 30.000 años A.P. se seca el gran lago pleistocénico que cubría el altiplano de Bogotá, a causa de la reducción de la precipitación anual.

Luego en el periodo “periglacial superior”, el clima se torna considerablemente frío, desciende el nivel de las aguas de las lagunas llegando a dominar la vegetación de páramo.  El límite altitudinal del bosque se extiende en las partes bajas hasta los 200 m.s.n.m y el de los glaciares hasta los 3800 m.s.n.m, conformando una vegetación de páramo seco, con precipitaciones menores que las actuales, y temperaturas de 6-8oC mas bajas que las del presente.

Los cambios climáticos en los andes fueron vitales para la supervivencia de megafauna, ya que la gran área abierta del altiplano oriental y valles interandinos, favoreció su abundancia y su libre movimiento, siendo el blanco de cacería de paleoindios.

Mas tarde, durante el tardiglacial (14000 a 10000 años A.P) el clima se torna más húmedo y cálido, las áreas se vegetación abierta y seca del altiplano y valles interandinos se minimizan y se separan por un bosque montano. Esta reducción del hábitat de la fauna condujo a su aislamiento y extinción, fenómeno agudizado por la caza de paleoindios.

En los andes, el holoceno data de hace aproximadamente 10000 años A.P, con un clima muy similar al actual, aunque con menores fluctuaciones de temperatura y precipitación de lluvias.  Estas fluctuaciones y cambios climáticos provocan la desecación de pequeños y poco profundos lagos del altiplano, dando como resultado la invasión de estas regiones por bosque, aunque las zonas pantanosas, permanecían abiertas.

Alrededor de los 7000-1000 años A.P, se evidencian descensos y ascensos del bosque (sobrepasando la cota 3000), producto de las fluctuaciones climáticas; a partir de los 1000 años se evidencia un descenso en las temperaturas medias anuales, los pantanos toman el lugar de la antigua laguna y el bosque desciende casi hasta el nivel existente actualmente.

Como se ha podido evidenciar, la mayor parte de las áreas de los altos andes provistas del ecosistema páramo, estuvieron debajo de los hielos glaciares durante el pleistoceno y la vegetación de páramo cubría un área más grande que la existente en la actualidad; en los flancos y valles interandinos por encima de los 2000 m.s.n.m.

Conclusiones

ê     Los diferentes cambios climáticos ocurridos a lo largo de la historia están fielmente consignados en los paleoregistros, encontrados en fósiles (marinos, de animales, de plantas, etc.), en las evidencias geológicas.  Para poder acceder a la información contenida en estos registros históricos es importante hacer un buen análisis de los lugares propicios para extraer muestras, y con ellas hacer el ensayo de laboratorio indicado para obtener la mejor y mayor información posible, después de estos procedimientos técnicos es importante recurrir al conocimiento en el área de polen y de la autoecologia de las especies de un profesional con gran experiencia en el tema y que realice un análisis de los datos obtenidos para inferir las paleotemperaturas, precipitación promedio, y demás características ambientales de aquella época.

ê     Para el análisis del clima se elaboran modelos matemáticos que ayuden a predecir el clima futuro basándose en el clima pasado, sin embargo estos modelos están en pleno desarrollo y no son lo suficientemente confiables como para hacer predicciones certeras, por lo tanto los modelos climáticos no producen predicciones definitivas acerca de lo que el futuro nos deparará; se limitan a fabricar una bola de cristal sucia donde pueden vislumbrarse cierto número  de posibilidades.  Con ello plantean un dilema: hemos de decidir hasta cuando continuar limpiando el cristal antes de tomar medidas relacionadas con lo que nos parece ver en su interior.

ê     Los estudios palinológicos hechos en Colombia se enfocaban principalmente en la búsqueda de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo por ejemplo, solo hasta hace unos pocos años se empezaron a desarrollar investigaciones que lleven a inferir datos sobre paleotemperaturas y precipitación en otras áreas distintas a las de interés comercial.

ê     Para los análisis realizados en Colombia se encuentra una estrecha relación entre las variaciones de las lluvias en los Andes y el nivel de las aguas de los lagos andinos y el nivel de las aguas de los ríos de las tierras bajas tropicales que tienen sus cabeceras en los Andes.

 BIBLIOGRAFÍA

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http://www.mobot.org/MOBOT/research/ecuador/paleoclimas.htm

 Johanna Guerra Velásquez
Angélica María Afanador Ardila


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