Este artículo se publica con la intención de compartir una recopilación estudiantil que necesariamente está sujeta a correcciones ortográficas, gramaticales, de forma  y de contenido.  Por este motivo debe considerarse como material en proceso de elaboración, aún no terminado.


LA HIDRÁULICA DE LOS SINÚ

El término Sinú o Zenú se refiere a un grupo aborigen y a un estilo orfébrico. Sin embargo, no se tiene muy claro si se trataba de uno de varios grupos y cuáles fueron sus analogías.

Los denominados Zenúes o Sinúes por los conquistadores, fueron los grupos que casi vestían con oro, enterraban a sus muertos con ricos ajuares de oro y adornaban con este metal árboles y habitaciones.

El área Sinú comprende una amplia zona, pues sus manifestaciones se han podido detectar en las hoyas de los ríos Sinú, San Jorge, Cauca y Nechí. Como vemos, se ubicaron al lado de grandes ríos, gracias a lo cual tuvieron innumerables facilidades de comunicación, reservas alimenticias y posibilidades de recibir e influenciar a regiones más apartadas.

El río Sinú recorre una zona plana y anegadiza, el San Jorge zonas planas y onduladas pero de gran fertilidad por el beneficio de sus aguas.

El poblamiento de las zonas inundables del bajo San Jorge, fue un proceso gradual de más de dos mil años (desde antes del siglo IX a.C., hasta los siglos X-XII de nuestra era), ligado a la construcción paulatina y continuo reacondicionamiento de un extenso sistema hidráulico.

Actualmente la zona donde se encuentra un mayor número de los vestigios de la obra hidráulica prehispánica de los Sinú (Figura 1), es en la Depresión Momposina: curso bajo del río San Jorge; donde se encuentran más de 500.000 hectáreas de tierras cenagosas adaptadas hidráulicamente.

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Figura 1

Vestigios de canales prehispánicos bajo el agua.

El sistema hidráulico prehispánico fue construido para manejar el agua de las inundaciones, aprovechar la zona para la agricultura y establecer una numerosa población. Dicho sistema estaba formado por una compleja red de canales artificiales de diversas dimensiones que cumplieron distintas funciones.

Vestigios de los canales artificiales se observan principalmente en área intermedia de la Depresión, donde eran necesarios para el desarrollo de comunidades numerosas, debido a las inundaciones estacionales que en ella ocurren. Los caños principales de desagüe de la Depresión fueron los ejes del sistema de drenaje (Figura 2). De occidente a oriente, las aguas fueron controladas a lo largo del curso antiguo del río San Jorge y de los caños Rabón y Mojana.

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Figura 2

Los caños principales fueron ejes de sistemas mayores de drenaje.

A lo largo de estos caños se construyeron canales perpendiculares a sus cursos, generalmente con 10m de separación entre sí, que comienzan cerca a la parte más alta de los diques naturales donde se inicia un descenso gradual hacia los basines. Pueden medir desde 20m hasta 4Km de largo, aunque la mayoría tienen un kilómetro de longitud.

Los camellones (partes elevadas entre canal y canal) a pesar de haber sido afectados por las actuales inundaciones, aún se conservan y en algunas zonas alcanzan un metro de altura. En los meandros, los canales artificiales se adaptan a ellos formando sistemas en abanico (Figura 3, 4 y 5). Algunos, en la margen interna, a medida que se alejan del caño, se van uniendo progresivamente entrando unos en otros, formando patrones en espina de pescado que se repiten a ambos lados del caño. En las zonas más bajas estos sistemas generalmente son continuados por largos canales terminales que distan hasta dos kilómetros del caño principal (Figura 6). El flujo de agua entre los canales mayores se facilitó con la construcción de otros pequeños, perpendiculares a ellos (figura 7), patrón que se repite en casi todos los cursos menores que surcan los basines o zonas bajas intermedias entre los grandes caños.

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Figura 3

En los meandros los canales se adaptan a la forma de la curva.

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Figura 4 y 5

Margen externa de los meandros (izq.) y margen interna de los meandros (der.).

Los canales largos perpendiculares a los cursos, sacaban rápidamente el exceso de agua de éstos en la época de invierno para evitar su desbordamiento, conduciendo dicho exceso a los basines donde existían ciénagas o distribuyéndolo en áreas adecuadas para el cultivo extensivo. En la época de verano, estos mismos canales devolvían el agua desde las zonas más bajas hacia los caños, para facilitar la evacuación de las ciénagas, evitando así los desastres en las zonas aledañas a los grandes caños y protegiendo los basines, donde se construían la mayoría de las viviendas. Al evacuar rápidamente las aguas de los caños principales se eliminaba la sedimentación de los lechos y se mantenían estables sus cursos, que de otra manera estaban sujetos a permanentes cambios.

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Figura 7

Pequeños canales perpendiculares a los canales mayores.

Las aguas de creciente eran conducidas por los canales largos desde los caños hasta las zonas de cultivo, donde eran distribuidas por los canales cortos que al causar la disminución de la velocidad de la corriente, propiciaban el depósito de sedimentos ricos en nutrientes. Periódicamente éstos eran removidos de los canales para ser depositados sobre los camellones y así fertilizar los cultivos. Los canales mantenían a la vez reservas de humedad, indispensables para cultivar durante el intenso verano.

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Figura 6

Canales largos terminales con otros perpendiculares cortos para facilitar el drenaje.

El movimiento de tierras originado por la construcción, reacondicionamiento y fertilización de los camellones, mejoraba la estructura de los suelos, hoy en día compactados y oxidados por falta de mantenimiento.

Los principales ejes de drenaje prehispánico de la Depresión Momposina fueron el caño Rabón y el antiguo curso del río San Jorge (Mapa 1).

El Caño Rabón

El manejo hidráulico del Rabón se realizó en aproximadamente 60Km de su recorrido, correspondientes a sus zonas media y baja. El tramo alto de este caño por ser una zona más elevada, no presenta grandes dificultades de drenaje e inundaciones, lo cual hizo innecesaria la construcción de canales para manejar esta sección del caño. Sin embargo, en algunas áreas se observan pequeños cursos antiguos con canales de drenaje, que tal vez protegieron las plataformas de vivienda o pequeñas áreas de huertas domésticas.

Muchos de los sistemas de drenaje de la zona, se encuentran en la actualidad sumergidos bajo las aguas de las numerosas ciénagas existentes.

El curso bajo del Rabón constituyó en épocas prehispánicas un eje de drenaje con canales perpendiculares a su curso (con 20m de separación entre sí) que probablemente no sólo fueron usados para evacuar las aguas del caño sino para cultivar sobre los camellones, debido a la superficie libre de cada uno (l5m en promedio). A lado y lado de este eje se encuentran dos amplios basines con innumerables cursos de agua de menor tamaño, que también fueron adecuados hidráulicamente para evitar su desbordamiento. En éstos se asentó una numerosa población que ocupó las orillas de caños y sus áreas intermedias.

Los cursos más importantes en la zona de influencia del bajo Rabón fueron los caños Marusa y Barracuda, aunque actualmente sólo tienen agua en épocas de invierno.

Las áreas de influencia del caño Rabón estuvieron densamente pobladas en épocas prehispánicas. A lo largo de los innumerables cursos menores que las surcan, se construyeron plataformas de vivienda y pequeños canales de drenaje que protegían de los desbordamientos de estos caños. Las más comunes son de forma alargada, con una altura de dos a tres metros y un área habitable que oscila entre 2.000 y 40.000m2.

Regularmente, las plataformas de tipo alargado presentan en sus extremos túmulos funerarios que pueden medir hasta cuatro metros de alto por cuarenta de diámetro.

El Curso Antiguo del Río San Jorge

Estuvo constituido por los actuales cursos de los caños La Pita, Carate, Pinal del Río, Pajaral y los Angeles. Actualmente hay reconstruidos 60Km de su recorrido.

Canales perpendiculares de 20m a 40Km de extensión, construidos a lo largo del antiguo curso San Jorge (Figura 8), constituyen el eje principal de drenaje prehispánico de la Depresión. Durante una prolongada época de la historia de la zona, este eje debió funcionar como una unidad. En algunos tramos se observan trozos abandonados y reacondicionamientos hidráulicos de nuevos cauces, con la construcción de nuevos canales de drenaje. También en ocasiones se construyeron plataformas de vivienda sobre canales que no estaban funcionando. Lo anterior, hace pensar que en épocas prehispánicas debió existir una readecuación permanente del sistema hidráulico, debido a cambios de las condiciones geomorfológicas de cada sector y a las necesidades de los habitantes de la zona.

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Figura 8

Canales de drenaje en la región del caño Carate

Como se ha podido ver las obras hidráulicas prehispánicas de la cultura Sinú tenían un gran énfasis en la planificación a largo plazo, un eficiente uso de los recursos locales, una filosofía de convivir con la naturaleza y una verdadera sostenibilidad y probada eficacia de sus técnicas. Por lo tanto estas obras merecen ser reconocidas no sólo por su valor histórico, sino también por lo que pueden aportar a la ingeniería moderna.

BIBLIOGRAFIA

 

CLAUDIA LILLIANA USUGA BENITEZ


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